
El disfrute fue a tope. Fui testigo de las enormes colas (y aglomeraciones) que desde horas tempranas se formaron a partir de la taquilla del Yara y cubrían la acera, sobre todo durante el partido en que el equipo de Brasil hizo llorar a muchos. Eso sin contar el que dio
Ni la lluvia hizo detener a los entusiastas (jóvenes en su mayoría) a los que durante cruciales encuentros, se pintaron las caras con sus colores a defender, enarbolaron banderas y se colocaron pelucas y gorros. Ellos creyeron, de todo corazón, que estaban en la sede.
El entusiasmo desbordaba las butacas. El arrollador embullo hizo insuficiente al gigantesco Yara. Entonces los que se quedaron afuera, ¨asaltaban¨ las guaguas que podrían llevarlos hasta el Riviera, que también resultó pequeño, o arribaban, bañados en sudor, hasta el 23 y 12; los 3 pertenecientes al Proyecto 23 del Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), en magnífica coordinación con
Un rotundo Goooooool! para el Proyecto 23, que con esta iniciativa hizo más entrañables estos 3 cines capitalinos.
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