
Gonzalo de Quesada y Aróstegui llegó a ser uno de los más cercanos y eficientes colaboradores de José Martí, cuando éste trabajaba en forma intensa en la etapa final del siglo XIX en aras de lograr la más pronta reanudación de la guerra por la independencia de Cuba.
Gonzalo de Quesada, nacido en La Habana el 15 de diciembre de 1868, fue un distinguido patriota, orador y publicista. Cuando tenía 9 años su familia se trasladó a Nueva York. Fue en esa ciudad donde conoció a José Martí en el acto efectuado el 10 de octubre de 1889.
Él precisamente tuvo el honor de presentarlo y lo llamó por primera vez Apóstol. A partir de ese momento se inició entre ellos una relación basada en una lealtad a toda prueba. Martí lo acogió, por su talento, capacidad y seriedad, como un alumno predilecto y le imparte valiosas enseñanzas.
Ya el 12 de noviembre de 1889 en una carta que le escribe Martí le confiesa a Gonzalo de Quesada:
“Es que vivo por mi patria, y por su libertad real, aunque sé que la vida no me ha de alcanzar para gozar del fruto de mis labores, y que este servicio se ha de hacer con la seguridad, y el ánimo, de no esperar por él recompensa.”
Igualmente expresó en la citada misiva: “Pero lo que soy, lo soy, y no me deslumbro, ni me desvío, ni cedo por interés alguno de renombre pasajero, o popularidad demasiado costosa, o autoridad futura, a lo que creo que, so pretexto de acelerarla, pone en riesgo, tal vez mortal, la libertad de mi país.”
Graduado de abogado en 1891, Gonzalo de Quesada y Aróstegui formó parte después del consejo de redacción del periódico Patria y también se desempeñó como Secretario del Partido Revolucionario Cubano.
Al marcharse Martí de Nueva York en enero de 1895, para trasladarse hacia Santo Domingo con el objetivo de reencontrarse con Máximo Gómez, y después desde allí salir hacia Cuba para dar su contribución al desarrollo de la guerra, le confía a Gonzalo la realización de todas las gestiones necesarias para seguir prestando ayuda material a la lucha independentista, como el envío de expediciones armadas y el desarrollo de la propaganda.
De hecho, Gonzalo se queda en Nueva York como Encargado de Negocios de la República en Armas para servirla en lo que pudiera hacer falta para su sostenimiento.

El primero de abril de 1895, cuando estaba próximo a salir hacia Cuba, desde la ciudad dominicana de Montecristi, José Martí le envió una carta a Gonzalo de Quesada en la que también le expresó criterios muy significativos, particularmente en relación con los libros y otros trabajos que había escrito. Dicha misiva está catalogada como la carta testamento literario de Martí, ya que en ella le detalló a su amigo y colaborador lo que debía hacerse con sus libros y materiales periodísticos.
Le expuso:
“Gonzalo querido: De mis libros no le he hablado. Consérvelos: puesto que siempre necesitará la oficina y más ahora: a fin de venderlos para Cuba en una ocasión propicia, salvo los de Historia de América, o cosas de América, geografía, letras, etcétera, que usted dará a Carmita a guardar, por si salgo vivo, o me echan, y vuelvo con ellos a ganar el pan.”
En esta carta Martí hizo referencia a la posibilidad de morir en la que guerra próxima a iniciar, al señalarle: “Si no vuelvo, y usted insiste en poner juntos mis papeles, hágame los tomos como pensábamos...”
De inmediato precisó el orden de los tomos, así como le ofreció indicaciones relacionadas con su obra poética y otros materiales.
No fue ésta la última carta que Martí le envió a Gonzalo de Quesada. Quince días después, ya cuando se hallaba en Cuba, Martí volvió a escribirle en carta dirigida a él y a Benjamín Guerra. En esta misiva patentizó la emoción que sentía por hallarse en su tierra natal. Aseguró: “En Cuba libre les escribo, al romper el sol el 15 de abril, en una vega de los montes de Baracoa.” Y destacó seguidamente con especial significación: “Hasta hoy no me he sentido hombre.”
Tras concluir la guerra en 1898, Gonzalo de Quesada fue miembro de la Convención Constituyente que redactó la Constitución de 1901. Después fue primer Ministro Plenipotenciario de Cuba en Estados Unidos, desde cuyo cargo negoció el Tratado que reconoció la plena soberanía de Cuba sobre Isla de Pinos conocido como el Tratado Hay-Quesada, firmado el 2 de marzo de 1904.
Fue delegado de Cuba a varias Conferencias Panamericanas y a la Segunda Conferencia de la Paz y desempeñó las funciones de Ministro Plenipotenciario y Enviado Extraordinario de Cuba en Alemania desde 1910 hasta que se produjo su fallecimiento en dicho país el dos de marzo de 1915.
Gonzalo de Quesada y Aróstegui realizó una encomiable labor enla conservación y publicación inicial de las Obras Completas de José Martí. Logró editar en vida 14 volúmenes y el 15 se publicó varios años después de su fallecimiento.
En el primer volumen publicado en Washington en 1900, en el prólogo que data del 19 de mayo, aniversario de la caída de Martí, escribió:
“En el quinto aniversario de su consagración heroica se publican estas páginas –a manera de guía para posteriores y más perdurables ediciones- como primera piedra del monumento que le ha de levantar mi admiración y mi gratitud.”
Con la realización de los primeros tomos que reflejaban el legado martiano Gonzalo de Quesada y Arostegui sintió que ello podría ser el punto de partida para seguir enriqueciendo la recopilación y la necesaria difusión del legado martiano.
Precisamente en una carta que le enviase a Néstor Carbonell el 4 de septiembre de 1909 expuso al respecto: “Acuérdese de que ya dije en el segundo volumen que estas publicaciones no eran más que “guía para posteriores y perdurables ediciones”. Esas las harán los literatos. Mi misión -y apenas hay tiempo para ella- es ir a la mina y sacar el mineral.”
Su hijo Gonzalo de Quesada y Miranda continuó en tal sentido la labor realizada por él y fue así que se siguió ampliando el número de tomos de las Obras Completas de José Martí.

Con posterioridad el Centro de Estudios Martianos ha elaborado y editado lo que se identifica como la Edición Crítica de las Obras Completas de José Martí, en la que se reflejan proclamas, discursos, manifiestos, comunicaciones, dedicatorias, cartas, correspondencias periodísticas, crónicas, artículos, ensayos, narraciones, obras de teatro, poemas, semblanzas biográficas, traducciones, dibujos, borradores, fragmentos de escritos y cuadernos de apuntes.
En este proceso los especialistas mediante la confrontación de los textos con sus originales o variantes de estos, han podido rectificar erratas, y hacerle las adecuaciones correspondientes a los materiales en la ortografía, el lenguaje, la puntuación pero siempre respetando la intencionalidad del autor.
Cada tomo, de los 28 elaborados hasta el presente, contiene textos martianos, así como se complementan con diversas notas e índices de nombres, lugares geográficos, materiales y precisiones desde el punto de vista cronológico, todo lo cual permite a los lectores tener una visión mucho más amplia acerca de lo expuesto por Martí.
La Edición Crítica de las Obras Completas es fruto de la colaboración de investigadores y editores del Centro de Estudios Martianos, y además de estudiosos de la obra martiana en diferentes partes del mundo y otras instituciones.
Según se refleja en el Portal José Martí todo ello ha posibilitado convertir esta obra en reflejo de lo detallado por el destacado intelectual cubano el doctor Juan Marinello quién en el año 1963, en su prólogo a la edición de las Obras completas de la Editorial Nacional de Cuba, expuso: “Una edición crítica es el hombre y su tiempo -todo el tiempo y todo el hombre-, o es un intento fallido”.
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