
Cerca del 77 por ciento de los cubanos hemos nacido bajo los efectos del bloqueo económico, comercial y financiero de los Estados Unidos contra la Mayor de las Antillas.
Además de ilegal, esa política es moralmente insostenible, debido a los daños humanos en esferas tan sensibles como la salud, la educación, la alimentación y la cultura.
Al cierre de 2014, datos oficiales refieren que con el gasto adicional provocado por el bloqueo, Cuba podrían haber empleado 700 mil dólares en componentes para sillones de personas discapacitadas y un millón 240 mil en mobiliario clínico.
Similar sucede en la Educación Especial, la cual, debido a las restricciones norteamericanas, no pudo adquirir materias primeras, insumos y tecnologías para sus 982 talleres docentes, donde ayudan a más de a 22 mil 800 niños a integrarse a la vida social y laboral.
Para el sector de la Salud Pública de la Isla, el cerco constituye una limitación en la atención a infantes que sufren de cáncer de retina, los cuales no pueden beneficiarse del tratamiento de braquiterapia ocular porque las placas de yodo radiactivo necesarias para este tratamiento solo son producidas por la empresa estadounidense 3M (Minnesota Mining and Manufacturing Company).
Las restricciones que el bloqueo norteamericano impone a Cuba también están presentes cada día en el Cardiocentro Pediátrico William Soler, de La Habana, donde esa medida unilateral pone en peligro la vida de más de 450 niños y niñas.
Aunque parezca mentira, ese prestigioso centro cubano está catalogado desde el año 2007 como “Hospital Denegado” lo que le restringe el acceso a los insumos fabricados o comercializados en Estados Unidos.
Si esta medida no existiera, muchas de las operaciones quirúrgicas hoy realizadas a los niñas pudieron ser evitadas o no ser tan peligrosas para sus existencias.
A pesar del bloqueo, del Cardiocentro Pediátrico William Soler siguen saliendo corazones infantiles sanos, sonrientes y dispuestos a latir.
La garantía del derecho a una salud gratuita y de calidad es un logro de la Revolución para la población cubana, además de una certeza para las familias, aunque que buscar medicamentos, reactivos e insumos, sea siempre agónico, más cuando se alargan distancias y se acorta el tiempo del enfermo.
Por estos motivos no se puede entender la permanencia del bloqueo de Estados Unidos contra Cuba, país al que esa criminal política ha causado, y causa, un daño humano incalculable.
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