
Pinar del Río, Cuba.- Afamados productores de tabaco de Cuba como Pancho Cuba, Gerardo Medina o Héctor Luis Prieto, muy bien pudieran estar en algún salón de la fama dedicado a premiar la excelencia tabacalera.
Sin embargo, la probada calidad de las hojas que ellos producen está vedada para los norteamericanos, considerados los mayores consumidores de puros del planeta.
La causa: el bloqueo impuesto por su gobierno a la Isla, una arbitraria medida que afecta a miles de consumidores de ese país, a quienes se le prohíbe comprar un habano procedente de Cuba, en las tiendas que allí se dedican a la comercialización de tabacos o cigarrillos.
Y es precisamente esa decisión el mayor impacto que la genocida política tiene en el principal renglón económico de Pinar del Río. Osvaldo Encarnación, vicepresidente del grupo Tabacuba nos acerca al tema.
“El mayor impacto del bloqueo en este sector es la imposibilidad de vender habanos en los Estados Unidos. Ese país es el principal consumidor de puros premium, tabacos de alta valía que Cuba los produce pero no los puede comercializar allí pues no tiene acceso a ese mercado”, argumentó.
Así mismo refirió que los daños económicos por esa razón son incalculables, ya que “en todo el mundo se comercializan entre 450 y 500 millones de puros, de esa cifra unos 300 se consumen en ese norteño país y ninguno es de procedencia cubana”, acotó.
Las prohibiciones impuestas por el bloqueo obstaculizan también la compra de insumos, lo que obliga al estado a emplear variantes que se traducen en mayores gastos económicos.
Enrique Cruz Villate, director de la actividad tabacalera en la provincia de Pinar del Río, sabe bien lo que significa no contar a tiempo con los recursos necesarios para asumir una campaña de la solánacea.
“Traer los productos necesarios para una cosecha es otro esfuerzo grande debido a las limitaciones del bloqueo, porque determinados productos se adquieren en lugares muy distantes y en ocasiones recursos que deben entrar en una fecha llegan retrasados y eso incide también en nuestras producciones”, señaló.
A ello se suma todo el esfuerzo que realizan científicos pinareños para lograr variedades de tabaco más resistentes, con el objetivo de obtener mejores resultados productivos y enfrentar enfermedades como el moho azul, introducida por los yanquis en la campaña tabacalera 1979-1980, que afectó el 98 % de la producción.
A pesar de tantas limitaciones, en las vegas pinareñas se siembran las variedades Criollo 98 y Corojo 99, necesarias para la obtención de tabaco tapado, del cual se extraen las hojas destinadas a la confección de los puros Cohíba, una marca auténticamente cubana, y que ninguna ley extraterritorial nos podrá quitar.
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