Para cumplimentar ese objetivo la cooperativa de créditos y servicios Antonio Maceo del municipio del Cotorro creó viveros especializado con 33 variedades de frutales para los socios de sus 73 fincas o cualquier otro productor interesado en adquirir las posturas.
A fin de obtener mayor cantidad de plantas e incluso de las variedades más escasas cuentan con un banco de germoplasmas, es decir aplican el sistema de injertos, según explicó el presidente de esa CCS, José Enríquez, quien agregó que ese trabajo exigió del apoyo del Instituto de Investigaciones de Frutales enclavado en Alquizar, donde sus científicos lo apoyaron en la creación de viveros con 32 especies de frutales en extinción.
Fruta bomba, mango, guayaba y aguacate tienen un peso importante por su papel imprescindible en algunas épocas del año. Fomentan además anón, chirimoya, guanábana, mamey colorado, níspero y ciruela entre otras frutas cubanas casi en extinción.
Si algo caracteriza todos estos sembrados es la aplicación de los abonos orgánicos y el uso de la tracción animal, lo que ocasiona menos daño al medio ambiente y a la salud.
Muchas de estas personas decidieron sembrar en los patios de sus casas por los que los hay amas de casa, jubilados y jóvenes, todos asesorados por la Asociación Nacional de agricultores pequeños que a nivel de base les enseña como producir, garantiza el destino de su producción y facilita determinados insumos.
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