Jos Mart y la medicina

2010.08.20 - 18:16:25 / web@radiorebelde.icrt.cu / Astrid Barnet Rodrguez

La Habana, Cuba.- Fue José Martí ejemplo singular de hombre de formación esencialmente humanista que percibió a plenitud la necesidad de poseer una cultura integral a la altura de su tiempo. Esa voluntad permanente de cultivarse, fue el motor esencial que llevaría a nuestro Héroe Nacional a nutrirse de una cultura científica y técnica poco común entre los hombres de su época, en especial, en la esfera de las Ciencias Médicas.

En la formación de dicha cultura desempeña importante papel el hecho de haber residido durante la mayor parte de los últimos quince años de su vida en Estados Unidos, donde se desarrollaba la revolución técnica e industrial de fines del siglo XIX. Mas el interés martiano por las Ciencias Médicas parte, en especial, de sus estrechos vínculos con algunos estudiantes de Medicina en España, entre ellos, su amigo Fermín Valdés Domínguez. Este último había sido compañero de los estudiantes de Medicina, asesinados por las fuerzas voluntarias de la Metrópoli el 27 de noviembre de 1871.

El Maestro realizó diversas valoraciones acerca del desarrollo de las Ciencias Médicas en el siglo XIX, emitió criterios sobre el ejercicio de la ética en esa disciplina, mostró gran interés por el conocimiento y aplicación de los recursos que aportan las plantas medicinales, e hizo referencia a diferentes enfermedades vinculadas a los métodos terapéuticos.

Al respecto, citaremos algunos análisis que realiza de determinadas enfermedades en las cuales plantea la utilización de dicho método terapéutico.

Vómito negro: Se denominaba también a la fiebre amarilla. “Tonatiyacapan es el nombre de un medicamento mexicano con que un indio compasivo salvó a Esmeralda del vómito negro…” Se refiere a una planta sagrada de la cultura aborigen. En su época se populariza en Argentina (Buenos Aires) y Uruguay por medio de su propia beneficiaria: una arpista española quien, recuperada de su enfermedad emprende giras artísticas a esos países. Martí consigna también que el Tonatiyacapan había recibido el reconocimiento de los consejos higienistas de varios países de nuestra América.

Afección pulmonar crónica: Plantea que “la ciencia ha analizado los elementos de que se compone la leche de burra y que la halla eficacísima contra las afecciones pulmonares. Según criterios de algunos especialistas, está reconocida por su alto valor nutricional y sus propiedades digestivas. Se inscribe así en la relación de alimentos que pueden mejorar el estado de cualquier paciente.

Insomnio: Martí lo refiere como una muestra de alteración del equilibrio emocional del individuo, destaca la existencia de varias medicinas contra la falta de sueño, y que además resulta peligroso automedicarse sin acudir a un especialista y sin tener un diagnóstico acerca de las causas que lo generan. Propone tratamientos específicos: “Si viene de pesares, conviene el uso de la morfina, narceína y codeína… En los insomnios puramente nerviosos, no hay otra cosa como el cloroformo en cortas cantidades. En todos los casos es aplicable el hidrato de coral, menos en los de dispepsia y males del corazón…El insomnio de los ancianos y personas débiles debe ser tratado con vinos amargos y cosas semejantes…”

Asma: Para esta enfermedad recomienda “el té de yagruma”.

Afección bronquial: “Agua de hojas de guanábana, es pectoral bueno y cocimiento grato”, escribe.

Cáncer de piel: Hace referencia a una planta medicinal originaria de Brasil, conocida como alveolos “que de  hace algún tiempo se viene aplicando en aquellas tierras con éxito contra el cáncer”. Las propiedades terapéuticas de la planta habían sido corroboradas por un médico local, Alcibíades Belloso. Según reseña Martí, “el alveolos es una planta clasificada en la familia Euphorbiacea, crece abundantemente en Pernambuco, y su aplicación debe realizarse en forma de jugo sobre la piel afectada, pues su uso es de forma natural y directa, es externo”.

Comenta, asimismo, algunos ejemplos de curaciones de cáncer de piel con esta planta: “Un magistrado había sanado de un epitelioma de la cara, con sólo aplicarle el jugo de alveolos y Belloso, que lo quiso averiguar, por sí vio con sorpresa que los pacientes a quienes sometió como prueba al remedio, uno que tenía cancroide en la nariz curó en 40 días y otro con un epitelioma en el labio, en dos meses”.

Describe también la forma en que el alveolos actúa y sus posibles contraindicaciones: “Es irritante y produce una exacerbación en la piel. Parece que el alveolos destruye el tejido mórbido, que es reemplazado enseguida por granulaciones sanas.

Igualmente el Maestro destaca la ética que debe presidir la actitud de los profesionales de la salud ante el dolor ajeno: “La medicina pasa al médico, que ya por serlo cura, y con su sonrisa suele abatir la fiebre”.

El reconocimiento de estos valores y su natural cotidianeidad en cualquier sitio convierte a nuestros profesionales de la salud en dignos promotores del mensaje de unidad revolucionaria y martiana de Cuba al mundo entero.

Durante el siglo XIX el desarrollo de la Medicina en la Isla se caracteriza por algunos hechos notables. Entre ellos:

. En 1804 comienza la vacunación antivariólica y se funda la Junta Central de Vacunación de La Habana; de igual forma se realizan estudios e investigaciones, por parte del doctor Tomás Romay, acerca de las aguas medicinales y de las enfermedades en áreas rurales.

. En 1828, se inaugura una academia de parteras en el Hospital de Mujeres, ubicado en el poblado habanero de San Francisco de Paula.

. El 19 de mayo de 1861 es inaugurada la Academia de Ciencias Médicas de Cuba, bajo la presidencia del doctor Nicolás J. Gutiérrez.

. El 26 de julio de 1877 se funda en La Habana la primera asociación científica cubana: la Sociedad Antropológica, integrada mayoritariamente por médicos especialistas prestigiosos.

. El 12 de mayo de 1879 es inaugurada la Sociedad Odontológica, y el 11 de agosto de ese mismo año, se funda la primera asociación médica cubana: la Sociedad de Estudios Clínicos de La Habana, además de crearse la comisión relacionada con los estudios sobre la fiebre amarilla, por el doctor Carlos J. Finlay.

. El cinco de junio de 1891 fue creada la Sociedad de Higiene de La Habana, y se van a instalar algunos pequeños laboratorios privados en la capital.

Hay que significar que, durante las dos gestas independentistas, la mayoría de los médicos cubanos integran las fuerzas mambisas o parten al exilio. 



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