Jubilacin: diferencias individuales

2010.02.16 - 8:39:49 / web@radiorebelde.icrt.cu / Heydi Gonzlez Cabrera

Ancianos
La Habana, Cuba.- La sociedad ha cambiado los patrones de vida.  Nadie mejor que aquellos que más han vivido para sentir esa evolución dialéctica. La transformación de la familia es un ejemplo. Otrora rígida y patriarcal, ahora, transigente y reflexiva.

 

En esta evolución, la ciencia varía los enfoques en cuanto a las potencialidades del ser humano. Del antiguo criterio de situar el inicio de la vejez alrededor de los 60 años, -dado el desgaste del  organismo-, pues no queda más remedio que buscar parámetros más flexibles para el aprovechamiento de capacidades, físicas y psíquicas.

 

El ritmo del deterioro que acompaña el envejecimiento es muy individual. Hay quienes conservan vitalidad y lucidez hasta edades avanzadas, mientras en otros caducan, incluso, ante de  las seis décadas. Intervienen factores orgánicos, psicológicos y genéticos.

 

No solo la salud influye en el déficit vital. Durante el proceso de envejecimiento ocurren pérdidas naturales en las diferentes esferas de la vida -posición social, muerte de contemporáneos, menguas de atributos personales- y si el individuo no se encuentra preparado para afrontarlas y buscar compensaciones, pueden alterar su psiquis y agudizar las minusvalías típicas de la ancianidad.

 

Psiquiatras, psicólogos y sociólogos estudian esa evolución que  deviene paroxística cuando se llega a los limites establecidos para una retirada del trabajo, porque... para los que están vinculados a una vida laboral intensa, eso significa frustración y sufrimiento.

 

La jubilación es, sin duda, un  acontecimiento prefijado para la segunda mitad de la vida. Aunque no hay precisión en su impacto, en algunos casos hay efectos negativos para la autoestima, en otros, se recibe como un nuevo comienzo.

 

Ese retiro oficial, es un proceso condicionado en quienes realizan una labor remunerada (profesional, técnica, obrera). Expectativa ante un momento determinado por la edad, para algunos esperado y para otros temido, porque de una u otra forma, sobrevienen cambios existenciales.

 

Hay tareas, generalmente de índole intelectual que permiten alejar la jubilación, porque su práctica no está reñida con la edad, siempre que la salud mental responda. Pero, por mucho que se alargue esa permanencia, llegará el día de la retirada.

 

Inicialmente, este acontecer es estimulado por planes aplazados, ahora posibles de realizar, y el descanso vigorizante como alivio tras duros años de trabajo.  Por tanto, en esa etapa primaria de la  jubilación se experimenta un periodo de continuidad aceptable.

 

Pero, ¿qué ocurre, si aún los más optimistas descubren que sus proyectos eran ambiciosos e irrealizables? Sin dudas, sobreviene el desencanto y un descenso de la satisfacción personal.

 

En cualquier caso los jubilados pueden reorientar sus planes para que la rutina de su nueva condición no se convierta en una carga pesada. En esto cumple un papel determinante la participación en círculos, asociaciones, grupos formales, el desarrollo de aficiones y actividades recreativas que puedan compensar, hasta cierto punto, algunos de los beneficios que otrora extraía del mundo laboral y que favorezcan una adaptación sin traumas al nuevo estado.

 

No obstante, cuando los roles familiares no han sido centrales o no se ha preferido el tiempo libre, habrá más dificultades para ajustarse al nuevo status que implica la jubilación.

 

Y es que no podemos obviar el valor que la sociedad atribuye a la capacidad relacionada con la iniciativa, la competitividad, la confianza en uno mismo, la suficiencia, etc. Quienes respondieron a esos patrones, solo pueden  amortiguar el impacto de la jubilación sustituyendo la ética del trabajo por una alternativa que le haga sentirse  “ocupado”. Será como un proceso de ajuste, indispensable para  asimilar la postergada jubilación.

 

En fin, las diferencias individuales, físicas y psíquicas, innatas en el ser humano, se imponen también en la recta final de la vida. No puede regirse por parámetros el momento del descanso merecido porque a muchos que sobrepasan, incluso los 70, les sobra energías e intelecto para demostrar su vigencia vital.  



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   Emilia Obiols Gallego      emilia@edusol.rimed.cu      Cuba
   04.03.2010 - 5:45 pm
Tengo 52 aos de edad y ya tengo 30 de trabajo deseo saber si al llegar a los 55 puedo jubilarme por la ley vieja


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