La Habana, Cuba.- “Regreso con más fuerza a Puerto Rico para seguir luchando con voz contundente por el esclarecimiento de actos terroristas, como el de mi padre, y de otros muchos, porque estamos con la verdad. Y, combatirla, resulta muy difícil”.
Así expresó en esta capital Carlos Muñiz Pérez, hijo del cubano-puertorriqueño, Carlos Muñiz Varela vilmente asesinado hace más de treinta años en las calles de San Juan, por terroristas financiados por el Gobierno de Estados Unidos.
El coloquio, efectuado en la sede de la Organización de Solidaridad con los Pueblos de Asia, África y América Latina (OSPAAAL), contó además con la presencia de Graciela Ramírez, presidenta del Comité Internacional de Solidaridad por la liberación de los Cinco Héroes Antiterroristas Cubanos.
El 21 de diciembre de 1978 se produjo el primer viaje de cubanos exiliados a la Isla –la llamada visita de la Comunidad cubana en el exterior—gracias, entre otros factores, al trabajo de grupos solidarios con la Revolución Cubana. Entre ellos, el Grupo Areíto, conformado por jóvenes quienes, muy pequeños, fueron trasladados por sus padres hacia Estados Unidos y Puerto Rico, como consecuencia de toda una campaña ideológica de difamación y terror desatada contra el fantasma del comunismo y contra el Primer estado socialista del continente y sus dirigentes, a principios de la década del sesenta. En aquel entonces el diario puertorriqueño La Crónica, entre otros órganos de prensa de esa Colonia insular, llevaba la voz cantante de los miembros de la extrema derecha cubana y de sus acciones terroristas.
Muñiz Varela, junto a un grupo de jóvenes cubanos exiliados en Puerto Rico, tuvo a su cargo la preparación de los viajes a la Isla a partir de la Agencia Varadero, acción que fue perseguida y monitoreada por parte de la Inteligencia norteamericana (FBI, como uno de los apéndices del Departamento de Justicia de E.U.) y de la mafia terrorista de la Isla boricua.
“Son actos terroristas visibles a los que habría que unir aquellos que no lo son. Muy latentes, y que son de mayor preocupación y denuncia”, dijo profundamente emocionado Carlos Muñiz Pérez, tras finalizar la proyección de un reportaje documental (Carlos, filmado en 2007-2008), dedicado a su padre en el que se narran, de forma minuciosa y documental, los hechos acaecidos antes y después al tenebroso atentado contra su padre.
Seguidamente invocó a personajes de la derecha terrorista de su país como Julio Labatut –uno de los sospechosos implicados en dicho asesinato y quien, años después, durante una entrevista televisiva (expuesta en el documental), afirmó que aquella acción fue un ajusticiamiento, pues había que haberlo hecho desde que nació.
Recordó asimismo que “tiempo después, en 2007 el Gobernador de nuestra Colonia, homenajeó a Labatut. Un homenaje similar a los que se les acaban de celebrar, en fecha reciente, a terroristas connotados como Posada Carriles y Orlando Bosh. Son verdaderos actos terroristas de estado. Imposibles de admitir.”
Muñiz Pérez destacó la labor testimonial y de difusión del mencionado documental por parte de dos amigos de su padre (Julio y Ricardo), “además del logro de algo también fundamental que es, entre otras cosas, confirmar que el asesinato perpetrado contra mi padre fue un acto de terrorismo de estado y, al mismo tiempo ratificar, que la lucha llevada a cabo durante más de treinta años -y que aún continúa de forma paciente-ha sido con vistas a proveer información a las autoridades de la inteligencia. Autoridades totalmente conscientes de dicho acto desde hace mucho tiempo.
“Pero el tiempo ya se les agota, continuó resaltando Muñiz Pérez, porque es tanta la evidencia y tanta la información, que no tienen otra opción que reconocer que todo ello formó parte de un plan en el cual se dejó vía libre a los grupos de derecha del exilio cubano para los asesinatos de mi padre; de Eulalio Negrín, diplomático del Gobierno cubano en Washington; del hijo del patriota independentista puertorriqueño Juan Mari Bras al igual que, más recientemente, de otros militantes independentistas cuyos autores intelectuales continúan aún hoy caminando impunemente por las calles de Puerto Rico”.
Significó finalmente el apoyo solidario que siempre ha tenido por parte del pueblo de Cuba y, en especial, del Comité Internacional por la Liberación de los Cinco.
Por su parte, Graciela Ramírez, presidenta del Comité Internacional de Solidaridad… destacó que:
“El conocimiento relacionado con la causa judicial del asesinato de Carlos Muñiz Varela, en 1979 -crimen que mucho antes de perpetrarse ya era de la competencia del Buró Federal de Investigaciones (FBI) de Estados Unidos-, nos causó a todos un gran impacto y emoción, además de redoblar nuestro compromiso y deuda pendiente con Puerto Rico, por la independencia boricua y contra todos los crímenes cometidos en ese país -cuyos ejecutores aún continúan impunes-, y contra todos aquellos que pasaron años y años -la mitad de sus vidas, una cuarta parte de ellas, como es el caso del patriota boricua Cancel Miranda-, en cárceles del Imperio. Como hoy también ocurre con nuestros Cinco Hermanos antiterroristas cubanos”.
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