
Culpa, una palabra pequeña pero que por lo que significa a nadie le gusta experimentar.
La palabra culpa viene del latín culpa, que quiere decir falta, imputación, cuando uno admite un error. El derecho romano definía diferentes clases de culpas, por ejemplo: ... Culpa in faciendo era la culpa en la prestación de una obligación. Culpa in omittendo es la culpa por omisión. Culpa in iligendo refiere la culpa en la elección.
Sobre este sentimiento hay muchos refranes populares, para denotar que a nadie le gusta adjudicarse esa imputación, muchas veces, aunque haya errado.
"La culpa es una mujer que nunca se cae al suelo". “La culpa del totí”. “La culpa la tiene la vaca”. Estas son algunas frases sobre este tema que he escuchado a lo largo de mi vida.
Sin embargo, creo que estas sentencias llevan a la reflexión. Porque si la culpa no cae el suelo, caerá sobre alguien- y no precisamente sobre un animal-.
Si llegamos tarde al médico, a una reunión, a la escuela, ¿de quién será la culpa? ¿Del transporte, del tránsito, de la hora en que fijaron la cita? Si tenemos problemas con un vecino, ¿será de él? ¿Y si tenemos dilemas con los hijos, la familia, de quién será? ¿De ellos, nuestra, de ambos?
De una y otra manera o situación, la culpa no cae el suelo, y muchas veces no sobre las personas implicadas, siempre hay un tercera, o cuarta culpable, o la situación, o le medio, o simplemente justificaciones. Naturalmente, es más fácil y más cómodo echarle la culpa a otro. Es difícil que alguien las asuma.
La culpa es de esa señora, que me dijo que estoy gorda. No puedo alcanzar la meta por la culpa de mi jefe que me impone muchas cosas, llego tarde al trabajo porque vivo al otro extremo de la ciudad.
Recogen la basura, aunque no la recojan cada día, cuando lo hacen, en unos pocos minutos los vecinos vuelven a tirarla a la calle, y me quejo de que mi barrio está sucio.
Y también puede pasarte que vas a una oficina a buscar un documento, o hacer un trámite y te dicen que la persona que debe atenderte salió a hacer una gestión, y esperas y esperas, llega el sujeto y te dice que esperes un poco más porque tiene que hacer otras cosas, y tú tienes también que hacer otras ¿esperarás, y dejarás para otro día lo que te tocó hacer hoy? ¿De quién es la culpa? Y así va la cosa. Y así, pocos cuentan con sus culpas, sus errores, sus metidas de pata.
Personas que no toman para sí mismo la responsabilidad de sus funciones, de los acuerdos, de los pactos, de su trabajo, de sus acciones.
Pero, de norte a sur, de este a oeste, de arriba hacia abajo, de izquierda a derecha, cada quien tiene sus culpas. Lo ideal sería que cada quien asumiera la suyo. No pasarlo por encima de nuestro entorno. Si no asumimos nuestros errores y pagamos por ello estaremos perdidos como pueblo, como personas.
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