La Milagrosa: ¿Leyenda o Realidad?

2013.05.12 - 11:37:27 / web@radiorebelde.icrt.cu / Sarahí García Contreras

La Milagrosa: ¿Leyenda o Realidad? Foto Abel Rojas

Fue a partir de inicios del pasado siglo que muchos cubanos comenzaron a profesarle una devoción sin igual a la Milagrosa. El crecimiento de esa fe hacia esta santa de extracción popular se remonta para ser más específicos a pocos años de su muerte, ocurrida un 3 de mayo de 1901 tras dar a luz a su primer y único hijo.

El alumbramiento fue asistido por el Doctor Eusebio Hernández, considerado en la actualidad el Padre de la Obstetricia en Cuba. Por desgracia, el renombre del médico no pudo cambiar el curso de la historia. El parto tristemente terminaría a causa de la preeclamcia, no sólo con el fallecimiento de la madre sino también con el de su primogénito.

Amelia Goyri de Adot era el nombre de la mujer devenida en Milagrosa e inhumada desde su deceso en la conocida Necrópolis de Colón. Incontables son los poderes curativos que la población le atribuye a la desdichada parturienta, convirtiendo a su tumba en la más visitada del cementerio habanero. Pero, antes de transformarse en La Milagrosa, ¿quién era en realidad Amelia Goyri?

Zeni Pereira Hernández, museóloga de la Necrópolis de Colón. Foto Abel Rojas  La museóloga de la Necrópolis de Colón, Zeni Pereira Hernández explica que la joven era sobrina de los Marqueses de Balboa, quizás una de las familias más famosas de la aristocracia cubana.

“A los once años de vida Amelia queda huérfana de madre, por lo que su tía, Doña Inés, pasó a ser su tutora. Sus tíos se opusieron siempre a la relación amorosa de la sobrina con quien era su primo, Vicente Adot, debido a que el joven no tenía la misma clase que ellos. Al estallar la guerra del 95 en Cuba, Vicente parte a la manigua. Al finalizar la contienda el primo de Amelia vuelve a casa ostentando los grados de capitán. Las glorias bélicas de Adot conllevaron a que los Marqueses de Balboa no vieran ya con tan malos ojos el noviazgo, permitiéndole poco tiempo después a la pareja que se casase. De ese matrimonio Amelia queda rápidamente embarazada.”

Cuenta la leyenda popular que al exhumarse el cuerpo de Amelia Goyri de Adot, el niño que habían sepultado a sus pies fue misteriosamente hallado en los brazos de su madre, estando ambos intactos sin ningún síntoma de deterioro. La historia que ha perdurado con el transcurso de los años, se ha visto alimentada por singulares coincidencias familiares.

Resulta ser que Amelia y su hermana María contrajeron nupcias el mismo día, quedando luego embarazadas muy próximas una a la otra, para al final de la gestación tener ambas el mismo desenlace, a causa de igual patología. Esta coincidencia vino a reforzar el designio popular que alude a que la maldición se apoderará de la vida de aquellos hermanos que se casen juntos. La museóloga Zeni Pereira explica que el mito, ya sea cierto o no, fue mucho más reforzado por el proceder que el esposo de Amelia, Vicente Adot, asumió tras la muerte de su amada.

“No resignado con el final de su mujer, Adot visitaba todos los días el cementerio para despertar el espíritu dormido de Amelia. Le traía flores y tocaba la argolla superior derecha de la tumba tres veces. Hablaba con ella y luego se retiraba sin darle nunca la espalda, en señal de caballeroso respeto. Aquel rito ha quedado intacto a través de los tiempos. Las personas que hasta aquí se llegan, movidas por causas particulares, repiten el ritual, alejándose después sin darle nunca la espalda a la tumba.”

Zeni nos cuenta como dato interesante que la bóveda en que se enterró a Amelia fue prestada por un amigo de Vicente, pues el viudo nunca quiso que su esposa fuese sepultada en el panteón de los Marqueses de Balboa, quienes siempre se opusieron al joven matrimonio.

Poco tiempo después del deceso de Amelia, Adot envía a Italia una foto de la finada al artista José Villalta de Saavedra, con el propósito de que éste esculpiera en mármol de Carrara una escultura en recordación a la madre muerta.

El artista italiano finaliza en 1909 el encargo de Vicente creando un monumento fúnebre que consiste en una mujer, de tamaño algo mayor que el natural, vistiendo una túnica clásica y llevando en su brazo izquierdo a un niño recién nacido, mientras una cruz latina se levanta al lado opuesto de su cuerpo, sobre la cual la puérpera apoya su otro brazo. Como dato a destacar les comento que Saavedra es también el autor de las tres vírgenes teologales que posee el Cementerio de Colón sobre su fachada así como el creador del monumento erigido a los ocho estudiantes de medicina, vilmente fusilados un 27 de noviembre de 1871.

Norberto Cabrera, el cuidador de la bóveda de La Milagrosa. Foto Abel RojasMuchas son las personas que se llegan diariamente a la tumba de La Milagrosa, ya sean movidas por la fe, el escepticismo o la curiosidad. “En los días próximos al de Las Madres la afluencia de público es mucho mayor”- afirma Norberto Cabrera, el cuidador de la bóveda.

Y es que devotos de la santa acuden constantemente a la tumba, confiados en sus poderes de sanación. Innumerables cubanos se llegan hasta el Cementerio de Colón sin importarles cuán lejos de él vivan. La fama de Amelia traspasa fronteras y a ella la visitan extranjeros de cualquier parte del mundo, deseosos de que sus plegarias sean oídas y la misericordia de La Milagrosa hasta ellos se extienda. “Pero sin duda, son las mujeres gestantes las que más fe le profesan”- apunta Norberto.

“Aquí le traen flores, jardineras fúnebres en agradecimiento, ropitas de niños y pañales. A veces, por ejemplo, las personas vienen hasta con el recién nacido directo del hospital cuando le dan de alta al niño y a la madre, entonces lo desnudan aquí y esa ropita que tenía puesta el bebé la dejan sobre la tumba. Todas esas prendas de canastilla nosotros las damos a la iglesia que está en 15 y 16 en La Habana para que las monjas y el padre se las donen a los niños sin amparo filial.”

Durante las horas que esta periodista estuvo cerca de la tumba de La Milagrosa para completar esta investigación, pude comprobar cuántas personas la visitaban por distintos motivos, ya fueran para pedirles que les concediera un deseo o hasta para darles cumplimiento a alguna promesa debida. Para ustedes reproduzco tres de los testimonios que esos cubanos me brindaron amablemente para realizar este trabajo.

Entrevistada No.1: "Un buen día vine a pedirle a ella y la Milagrosa me lo concedió" . Foto Abel RojasEntrevistada No1: “Yo vengo de vez en cuando aquí porque yo tenía un nietecito chiquito que siempre estaba enfermo y desesperaba, un buen día, vine a pedirle a ella y la Milagrosa me lo concedió. El niño se puso bien y ya hoy es todo un hombre. Yo no era de aquí, en aquel entonces vivía en Oriente.”

-¿De qué parte de Oriente usted era?

-Yo, de Manzanillo.

-Y, ¿cuándo eso le ocurrió usted vino de Manzanillo a La Habana para ver a la Milagrosa?

-Sí, así es y ella me lo concedió.

Entrevistado No.2: “Yo le pedí mucho a La Milagrosa desde que me enteré que mi hija estaba esperando". Foto Abel RojasEntrevistado No2: “Yo le pedí mucho a La Milagrosa desde que me enteré que mi hija estaba esperando. La verdad es que estaba muy preocupado porque ya ella tiene cuarenta años, sabe. Además, mi hija ya no vive conmigo, ella está hace tiempo en Estados Unidos (…) Cuando supe que el parto había salido bien y que el niño estaba también a salvo, pues me mandó la ropita que le puso el primer día y ahora la he traído hasta aquí. En estos días tengo que regresar a ponerle un ramo de flores.”

-Entonces, ¿usted cree en La Milagrosa?

-Sí, sí creo.

Entrevistada No.3: “Todos los que venimos aquí es porque le tenemos fe a La Milagrosa". Foto Abel RojasEntrevistada No3: “Todos los que venimos aquí es porque le tenemos fe a La Milagrosa, porque ella ha escuchado nuestros ruegos y nos ha concedido todo lo que le pedimos. La fe lo mueve todo. Aquí uno viene a pedirle salud, a que el niño que uno espera nazca bien y que a la madre no le pase nada. Uno, después de recibir su ayuda, lo menos que puede hacer es visitarla y traerle flores.”

-¿Usted viene muy a menudo?

-Sí, sobre todo por estos días cerca del de las Madres.

-¿Y ese domingo también?

-Claro, porque aquí se le hace una fiesta hermosa, le tocan violines…También vengo en enero que fue el mes en que Amelia nació y regreso además en mayo, el día tres, por su fallecimiento.

Toda leyenda popular deja siempre un margen a la duda. ¿Cuánto puede haber de real o no en la historia de la Milagrosa? Pienso que nunca lo sabremos, del mismo modo que para los incrédulos quedará en incógnita los poderes curativos de la desdichada parturienta.
Lo cierto es que la fe está ahí como asidero para los que la profesan. La decisión de creer queda a consideración de cada cual, aunque ningún cubano, creyente o no, puede negar que Amelia Goyri murió para convertirse en la Milagrosa.

Muchas son las personas que se llegan diariamente a la tumba de La Milagrosa. Foto Abel Rojas



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   Yisel      yisel@ith.cu      Cuba
   20.06.2014 - 12:14 pm
Soy estudiante de Sociocultural y estuve indagando mucho sobre este tema, siento mucha curiosidad de conocer más sobre ella, la fe lo mueve todo, más cuando hemos tenido prueba de algo que pedimos.

   Luna      yanaiza@cnsc.cult.cu      Cuba
   10.01.2014 - 2:37 pm
Adoro a ésta Virgen, nunca he ido, pero desde pequeño que escucho hablar de ella, anhelo ir. Mis mayores no me llevaron, pero yo iré.

   Yane      sylenay6@gmail.com      Cuba
   13.05.2013 - 10:39 am
Muchas personas saben de la existencia de La Milagrosa; pero no conocen su historia. Agradezco a todos los compañeros que contribuyeron a la realización de este artículo que nos brinda tantos datos interesantes sobre la vida de Amelia. Realmente es una historia muy bonita y triste, que conmueve a las personas.


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