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La música entreteje la amistad
2012.04.28 - 17:10:10 / web@radiorebelde.icrt.cu / Alberto Loreydis Pérez Zamora

Brillo, elegancia y profesionalidad mostraron anoche músicos cubanos y belarusos en el concierto Amigos de siempre, colofón de las actividades por el XX aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y siete naciones, antiguas Repúblicas soviéticas.
En el salón 1930 del Hotel Nacional de Cuba, el maestro Miguel Patersson, Premio Nacional de Música, cedió la batuta de la orquesta de la Radio y la Televisión al joven pero ya renombrado Victor Babarykin, director de la orquesta presidencial de Belarús, quien no solo supo, mediante la música, abrir paso hacia los lugares secretos del alma sino que con su virtuosismo nos transportó a los bosques belarusos y a las llanuras georgianas, kazajas, turkmienas o Tayikas.
En obras tan conocidas como Aria de Zhenka se unió la potente voz y jovialidad del bajo Anatoly Sivkó para sacar las lágrimas de muchos de los presentes, a quienes la música y la armonía sonora los remontó a sus años mozos.
Otros momentos de entrega lo asumieron las solistas Zita Smolyakova, soviética radicada en Cuba desde hace tres décadas, al interpretar una obra ucraniana, y Lucelia Roldán, una joven santiaguera que mostró su talento al interpretar Vasilky, una canción pop en idioma belaruso, obra con la que representará a Cuba en el XXI Festival de las Artes Eslava Slaviansky Bazar a celebrarse en Belarús en julio próximo.
El concierto realizado con el apoyo del ICRT y las embajadas de Azerbaiyán, Belarús, Georgia, Kazajstán, Tayikistán, Turkmenistán y Ucrania será trasmitido próximamente por la televisión en Cuba y en las sietes naciones mencionadas.
Amigos de Siempre, conducido por Raúl Isidrón y Yeny Lay y dirigido por Víctor Torres, tuvo como hilo conductor la amistad ininterrumpida entre Cuba y los pueblos ex soviéticos, y a la Habana, como centro de encuentro de todas las culturas y de esplendor de la solidaridad internacional. Las interrupciones con prolongados aplausos, la magistral comunicación de Babarykin con los músicos y las emociones recíprocas entre artistas y público, así lo confirmaron.



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