Por estos días se alejó de las aulas hasta que comience el nuevo curso escolar la profesora Norma Suárez Gálvez, de la secundaria básica XI Festival, al este de la capital, quien lleva 52 cursos escolares impartiendo clases.
Afirmó en entrevista con Radio Rebelde que se ausenta de la escuela durante las vacaciones de julio y agosto con la satisfacción de que sus alumnos de séptimo grado son más conocedores de las Ciencias Naturales, y están mejores preparados en Biología los que egresaron de la secundaria básica que continuarán estudios en el preuniversitario o la enseñanza técnica y profesional.
Dijo que la rectitud la caracteriza en el aula. “Me refiero a la disciplina, al cumplimiento de lo planteado en el reglamento escolar, a la atención en las clases, y al respeto, entre otros aspectos; con el paso del tiempo me los encuentro y me lo agradecen ; tal es el caso de una muchacha que encontré recientemente, con la cual tuve dificultades en otra escuela en la que impartí clases quien me manifestó que gracias a la disciplina que ella le inculcó ahora era la mejor alumna de Biología en la Facultad Obrero Campesina, lo cual me hizo muy feliz. Esa es mi mayor recompensa”.
“No sólo les exijo, sino que también los estimulo; se trata de combinar mano fuerte, pero a la vez ser flexible con los estudiantes que se esfuerzan y tienen buenos resultados como en el caso de los monitores que les damos diplomas de excelencia; eso los estimula a ellos y al resto del aula a seguir su conducta”.
La profesora Norma Suárez llegó al magisterio en 1964 ante un llamado de la Revolución a estudiantes con buenos resultados académicos. “Al principio no me sentí atraída, pero a medida que pasó el tiempo, me contagió el entusiasmo masivo que existía en aquellos momentos de captar maestros, y di el paso al frente; yo residía en el municipio Plaza de la Revolución y estudiaba en la secundaria básica Antonio Guiteras y fueron mis profesores quienes me inspiraron a seguir su ejemplo”.

Menciona como uno de los momentos más importantes de su carrera en 1968 al Caney de las Mercedes, en Santiago de Cuba, que creció con la inauguración de la Ciudad Escolar Camilo Cienfuegos, primera obra educacional construida por la Revolución. “Todo parece indicar que hice un buen trabajo porque fui por seis meses y me quedé por tres años; luego regresé a La Habana y continué los estudios hasta graduarme en la hoy Universidad Pedagógica Enrique José Varona, de la capital del país”.
Otros centros educacionales la tuvieron como docente entre los que figura la escuela “Ana Betancourt” en la capital del país para la superación de las campesinas de la Sierra Maestra, así como, el Instituto de la Infancia, la secundaria básica “Benito Juárez, de La Habana Vieja, y varias escuelas de las localidades de Alamar y Cojímar en La Habana del Este.
En un breve tiempo comenzará el curso escolar 2018-2019 y veremos de nuevo a la profesora Norma en la escuela, con la energía y el entusiasmo que la caracterizan. Así lo afirmó ella cuando dijo: “Enseñar me gusta mucho y es el aula la que me recompensa todo”.
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