
Cada 26 de julio la historia convoca a recordar las acciones combativas que significaron el despertar de la conciencia del pueblo, y aunque no se alcanzó la victoria que se esperaba, desde el punto de vista político fue un éxito rotundo.
Acertado es afirmar que Cuba y su pueblo fueron unos antes de los valientes combates, y otros luego de aquellos acontecimientos.

Foto: Archivo de la revista Verde Olivo.
Los valientes jóvenes que aquel 26 de julio de 1953 tomaron las armas y asaltaron los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, tenían la convicción de derrocar la sangrienta tiranía de Fulgencio Batista que desangraba al pueblo cubano.

Foto: Juventud Rebelde.
En el aniversario 65 de las acciones combativas del 26 de julio de 1953, se rinde homenaje perpetuo de recordación a los héroes de la Patria, esos que entraron a la historia patria y se sembraron para siempre en el corazón de los cubanos.
A ellos les agradecemos tener una nación que, desde el primero de enero de 1959 priorizó el bienestar y la igualdad, sobre todo, de los niños y jóvenes, quienes desde entonces son los dueños de su porvenir y felicidad. El recuerdo eterno para aquellos que aquel memorable día vistieron a la Patria de dignidad y heroísmo.
Junto a la entrada del lugar está situado un muro con una frase de Fidel Castro, líder histórico de la Revolución Cubana, tomada del Alegato La historia me absolverá: "Mis compañeros, además, no están ni olvidados ni muertos: viven hoy más que nunca, y sus matadores han de ver aterrorizados como surge de sus cadáveres el espectro victorioso de sus ideas."

El Mausoleo de los Mártires de Artemisa es un conjunto monumental y recinto mortuorio construido en 1977, que fue proyectado por un equipo de arquitectos liderados por Augusto Rivero, Marcial Díaz y Dolores Espinosa, previa investigación histórica.

Foto: Bohemia.
Prima en éste la permanencia de las ideas por las que lucharon hasta la muerte los jóvenes; “ese el sentido del Mausoleo de Artemisa que acoge los restos de los combatientes del 26 de julio de 1953 de esa ciudad” -apuntan fuentes consultadas.
Los revolucionarios estaban vinculados a través de José Suárez Blanco, quién pertenecía a la dirección nacional del partido ortodoxo: él tenía la tarea de crear y consolidar el movimiento en la provincia de Pinar del Río, de la cual Artemisa formaba parte en esos años.
Todos eran de procedencia humilde y estaban organizados en células clandestinas compuestas por ocho o diez combatientes que en fincas cercanas comenzaron su entrenamiento para una acción armada.
El recuerdo mantiene vivas sus ideas. La falta de armas y la escasez de recursos obligan a hacer una selección de los mejores y más capaces, que participarían en el asalto. Sale de Artemisa el grupo el 24 de julio del 1953 a su cita con la historia; de ellos once mueren en la acción.
Como si el tiempo no pasara, cada año por esta fecha duele la pérdida de aquellos valerosos revolucionarios que, en la plenitud de sus vidas, las entregaron en desigual combate. También se valora en toda su magnitud el impacto de aquellos hechos que estremecieron el país. Lo cierto es que a partir de entonces los cubanos no fueron los mismos.
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