Holguín, Cuba. - Aunque este miércoles, fuertes e inusuales vientos con lluvia sorprendieron a los belarusos y la jornada se torno agradable, los más de once millones de habitantes de esta centroeuropea nación se las ingenian para enfrentar las altas temperaturas que le impone este verano desde los primeros días de julio.
Considerado el verano más caluroso desde 1932, los belarusos colman los miles de lagos de esta nación y gastan parte de sus ingresos en vegetales, hortalizas, frutas y refrescos para enfrentar los niveles alcanzados por los termómetros como recomiendan en programas de televisión, creados por estos días, para elevar la cultura alimentaria entre los belarusos.
Valentina Ezerskaya, vecina de la Ciudad de Minsk dijo que en sus 30 años no ha vivido un verano tan caliente como el actual. Aseguró que el clima cambia tanto que pronto crecerán las palmas y la caña de azúcar como en Cuba.
“Nuestros medios de transporte y las viviendas son confortables pero en medio de estas altas temperaturas se hace insoportable vivir pues están aptas para soportar menos 30 grados bajo cero, pero no están pensadas para aguantar 36 y mas grados celsius.” destacó la joven belarusa.
En esta nación miles de hectáreas de distintos cultivos son dañadas por las altas temperaturas y muchas frutas sin madurar son derribadas por vientos nunca antes registrados en esta región, con un parecido a los habituales tornados de los países tropicales.
Tamara Danilovna de 72 años de edad y vecina de la aldea Dzerzchinky en la proximidad de Minsk, dijo que vientos y temperaturas como las actuales solo las conoce de sus visitas a la ciudad de Holguín, Cuba, donde vive hace más de dos décadas su hija Elena Chapalovava y a donde tiene ansias de volver.
Lamentable de estas calurosas jornadas en Belarus y en otras naciones como Rusia resultan las altas cifras de personas ahogadas en los lagos, sitios a donde concurren para refrescar las altas temperaturas y al ingerir bebidas alcohólicas pierden el control y se suman a las cientos de víctimas registradas por las autoridades de la cruz roja durante las últimas tres semanas.