
La Doctora en Ciencias Pedagógicas y coordinadora de la sección de la primera infancia en la Asociación de Pedagogos de Cuba, Hilda Pérez Forest, destacó a Radio Rebelde que las relaciones socio afectivas son de gran importancia para el desarrollo en las edades preescolares.
Dijo que constituye una de las cuestiones que los padres deben de analizar porque no se debe desconocer que el ser humano es biopsicosocial en un contexto y relaciones que lo impactan desde el momento del nacimiento a través de un entorno cercano como son la familia, la comunidad y la época, porque estas varían y la preparación y exigencias de las familias son diferentes.
Con una extensa hoja de trabajo en el Centro de Referencia Latinoamericano para la educación preescolar (CELEP), destacó que el afecto socio afectivo incluye comunicación, relaciones sociales, emociones, sentimientos y desarrollo moral.
“Desde que nace recibe un sistema de influencias: se le empieza a hablar aunque él aún no lo haga, ya que el lenguaje y la comunicación oral se adquieren por imitación y si no le hablamos no lo hará”-añade con una pasión que le es difícil ocultar.
“Cada niño tiene su propio ritmo de desarrollo, se espera que al final del primer año diga alguna palabra y se comunique, pero si no lo dice, no hay que preocuparse, lo importante es asegurarse que oiga pues de seguro hablará, quizás no al año, pero si tres o cuatro meses después”.
En el segundo año de vida cambia su situación y se comunica, camina, es importante lo que es la posición bípeda, traslado y marcha; además, se interesa por los juguetes-afirmó la especialista.
Aquel interés centrado en los adultos que inicialmente estaba se desplaza paulatinamente a los objetos, es decir, al juguete. No es que no le interese el adulto, ya que el niño busca constantemente la relación con éste, pero el juguete prima, y comienza esa comunicación que está mediada en la acción conjunta con las relaciones sociales que son importantísimas.

“Necesitamos que el niño se desarrolle en un medio con la figura de apego que generalmente es la madre, aunque existen casos que el padre asume la atención directa en un primer momento, pero lo más común es que sean los dos con el resto de la familia”.
En estas primeras edades al niño le interesan fundamentalmente los adultos. “Hasta los tres primeros años a él no le motiva mucho el otro niño, por ejemplo si lo llevan a una fiesta de cumpleaños muchas veces no se interesa por jugar , sino que demanda la atención de los mayores.
“Me gustaría hacerles una alerta a los padres porque todos los resultados de investigaciones que en Cuba se desarrollan desde la década de los años 70 ponen de manifiesto que en la edad de tres a seis años que se le llama propiamente preescolar, hay un punto máximo del desarrollo que es a los cinco años”.
A continuación especifica: ojo con los cinco años, es un momento donde se dan una serie de adquisiciones importantes en el niño fundamentalmente por la vía de la actividad principal en esas edades que es el juego de roles.
“Es a los tres años cuando el niño adquiere una conciencia de sí, y es capaz de decir soy yo, o se reconoce en un espejo o una fotografía; para los niños el tiempo es inamovible”.
Pienso que es una necesidad para la familia saber que el niño debe de relacionarse con otros; no es sólo una recomendación-aclara-, llévenlo a la práctica cotidiana, hay que ir a los parques, los niños deben de tener su grupo de amigos, en esta etapa para ellos es importantes que lo reconozcan, incorporarse a los juegos.
“Creo que hay un juego, de los tradicionales que surte más efecto que otros y es con una pelota; esta es mágica en el sentido que permite realizar con un solo juguete una actividad con varios niños, y en ese tirar y recibir también se intercambia cariño, información, relaciones, miradas y gestos porque las relaciones sociales que se dan con los otros niños y los adultos no sólo es lo que decimos, sino cómo se manifiesta, con qué ojos , y desde el punto del lenguaje gestual cómo nos comportamos”.
La experimentada pedagoga alertó a los padres sobre el hecho de que sus hijos pequeños tengan demasiado acceso a la tecnología e hizo un llamado a proporcionarles las condiciones necesarias como ropa y calzado cómodos para moverse a voluntad y así les sea más agradable el juego, la más importante actividad en esas edades con preferencia al aire libre.
También mencionó como hábitos inadecuados de la familia el uso por un tiempo prolongado de pañales desechables que no contribuyen a su salud ni al desarrollo de la marcha; comer mientras se mira la televisión, ya que el momento de la comida es en familia y debe de realizarse en un lugar adecuado con la participación del niño, además de revisar el horario de vida que le proponemos a los hijos, para invitarlos a dormir a una hora que le permita descansar lo suficiente para reponer energías.
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