
Pese a que una considerable parte de la ciudadanía norteamericana y la mayoría de los cubanos radicados en Estados Unidos apoyan la normalización de los vínculos con La Habana; la actual administración republicana ha decidido seguir los consejos de una minoría ultraderechista radical, cuya agenda va incluso en contra de los intereses de los propios estadounidenses.
El cierre permanente a partir del pasado lunes de la oficina en La Habana del Servicio de Ciudadanía e Inmigración de Estados Unidos (USCIS, por sus siglas en inglés) es otra acción dentro de una serie de medidas unilaterales que afectan el normal funcionamiento de los vínculos entre los dos países.
En septiembre del año pasado, el gobierno norteamericano retiró a la mayoría de sus diplomáticos en Cuba, alegando riesgos por una serie de “incidentes de salud” supuestamente presentados por miembros de su personal. Sin embargo, hasta el momento no existen pruebas, ni evidencias concretas.

Reiteradamente, las autoridades cubanas han denunciado la manipulación política de este asunto, donde Washington tergiversa los hechos para justificar su agresividad contra la Isla, que solo complace a un grupo minoritario en La Florida. Lo cierto es que las medidas unilaterales de la administración Trump afectan a cientos de miles de familias cubanas, daña a ambos pueblos.
Y en medio de este escenario de hostilidad, no podía faltar el trillado tema de “los derechos humanos”. Este es un asunto que Washington históricamente politiza a conveniencia de sus decisiones, y que le ha servido también para justificar su política de agresiones contra Cuba.
En las últimas horas, el Director General de Estados Unidos de la Cancillería cubana, Carlos Fernández de Cossío, rechazó el texto sobre Cuba publicado por el Secretario de Estado de Estados Unidos este lunes 10 de diciembre.
.@CarlosFdeCossio: “Si a #EEUU verdaderamente le interesara los #DDHH de los cubanos, pondría obstáculos crecientes a la emigración ordenada, ni a los servicios consulares de los que dependen decenas de miles de cubanos” | @NacionyEmig | @SoberonGuzman https://t.co/Cssfi0CWBc
— Cancillería de Cuba (@CubaMINREX) 11 de diciembre de 2018
El diplomático denunció que «el Gobierno de Estados Unidos actúa deshonestamente cuando plantea preocupación por la situación de los derechos humanos en Cuba o en cualquier lugar» y precisó que «su trayectoria histórica, sus abusos constantes y flagrantes contra su propia población y la población de muchos países en el mundo, y su alianza a lo largo de la historia con regímenes dictatoriales autores de los crímenes más oprobiosos, descalifican la autoridad moral de los gobernantes estadounidenses».
Pero, ¿qué es verdaderamente para los Estados Unidos el respeto a los Derechos Humanos? Ante los ojos del mundo, sin ningún escrúpulo, ese país viola la Declaración Universal de los Derechos Humanos, tratando de imponer su inaceptable política de “haz lo que yo digo y no hagas lo que yo hago”.
#EEUU no tiene moral para hablar de Derechos Humanos, su discurso es hipócrita, deshonesto, de doble rasero. Alguien conoce una violación más cruel, prolongada y masiva de los Derechos Humanos, que el #Bloqueo económico, financiero y comercial a #Cuba? #CubanosConDerechos pic.twitter.com/QAb8BmPQ97
— Miguel Díaz-Canel Bermúdez (@DiazCanelB) 11 de diciembre de 2018
El tema de los derechos humanos fue secuestrado por el gobierno estadounidense y sus aliados cercanos como instrumento de presión para sus políticas de dominación global.
Cuba, en cambio, conquistó hace más de medio siglo uno de los mayores derechos humanos. La pequeña nación logró el pleno ejercicio por el pueblo de la libre determinación en medio de amenazas, hostilidades y de los graves obstáculos derivados del bloqueo impuesto durante décadas por Estados Unidos.

Cuba también ha defendido los derechos humanos de numerosos estados de todo el mundo, pese a la existencia de la obsoleta política de Washington que viola incluso, los derechos de los ciudadanos norteamericanos a quienes su propio gobierno les prohíbe viajar como turistas a la Isla vecina.
A la mayoría de los cubanos residentes en los Estados Unidos, que han defendido y reclaman una relación diferente de ese país con Cuba, nuestro gobierno y el pueblo han expresado su reconocimiento.
Muchos de esos buenos cubanos, como aquellos que acompañaron a Martí, han reiterado que multiplicarán sus esfuerzos, leales a la tradición de la emigración patriótica que sirvió de sustento a los verdaderos ideales de independencia.
En las actuales circunstancias, pese a la decisión del presidente Donald Trump de revertir los avances del acercamiento entre los dos países, diversos y cada vez más crecientes sectores de la sociedad norteamericana mantienen la determinación de impulsar las relaciones con Cuba, para el bienestar de ambos pueblos.
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