
Tomar decisiones es una de las tareas más difíciles de las personas cuando se trata de marcar de cierta manera el destino. Sin embargo, cuando tienen que restaurar su camino por malas decisiones tomadas en el pasado, se precisa de valentía y coherencia para no volver a cometer los mismos errores o parecidos.
Se necesita ser audaz y resistente para romper con el cascarón donde te colocan cuando las personas crean estereotipos. Sin duda, el primero que debe saber cómo deseas que te vean y cuanto tiempo vas mantenerte enfocado en tu propósito eres tú mismo. Entre tantas discriminaciones que existen en este mundo, y contra las cuales se luchan sin cesar, existe una a la que muchas veces le restamos valor, y se trata la aceptación a los ex convictos.

Sobre la serie cubana "Amores y esperanzas" recién finalizada, la actriz Yuliet Cruz, dijo en entrevista que cuando se preparaba para interpretar su personaje conoció en la prisión a mujeres que no eran tan malas. Sin embargo a todos nos consta que todas las personas cuando salen de una es como si fueran marcadas con la "letra escarlata". Por lo que en ocasiones el simple hecho de pensar en esto hace que muchas personas renuncien a su posibilidad del cambio positivo.
El precio de cada error se debe pagar, pero una vez hecho, la sociedad la familia y la misma persona deben darse el obsequio de disfrutar del beneficio de las buenas decisiones. Porque las segundas oportunidades sí cuentan. Poner el cronómetro en 0 y comenzar una nueva carrera, no de velocidad sino de resistencia es una posibilidad que toca a la puerta y que sin pensar dos veces debemos recibir.
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