Lauren...el bloqueo, y su vida salvada

2010.10.15 - 13:07:35 / web@radiorebelde.icrt.cu / Aroldo Garca Fombellida

Lauren Garca. Foto: Aroldo Garca Fombellida
Holguín, Cuba.- Como periodista conozco muy bien esta historia, desde que se inició hace nueve años, una historia que podría ser ahora mismo en cualquier lugar de Cuba y en cualquier seno de familia. Cuando faltaban tres meses para que Lauren cumpliera su primer año de vida, toda conversación casi siempre derivaba en los preparativos de la celebración.

Esta vez los pequeños ahorros de la familia iban completando lo necesario para que Lauren tuviera un inolvidable cumpleaños, pues aunque la modesta economía de su padre no llegaba para pensar en un gran salón con muchos invitados y derroche de fantasía, el pequeño apartamento sería suficiente para Lauren y los muchachitos del barrio en una jornada que todos soñaban sería inolvidable.

Pero una mañana durante la rutinaria consulta pediátrica que en Cuba conocemos como de niños sanos, y a la cual todos asisten gratuitamente desde su nacimiento, la Doctora que atendía a Lauren dijo solo una frase al revisar los pequeños ojos negros de la niñita:…¨aquí hay algo muy raro, y no hay mucho tiempo, ¨… y aunque más que palabras fue un susurro, resultaba bien claro y suficiente para los padres de Lauren.

Menos de 24 horas después la niñita había pasado por las pesquisas científicas más adelantadas de la provincia donde reside, Holguín, a casi 800 kilómetros de La Habana, con equipos técnicos de los mejores del mundo, y personal médico con una alta preparación. El duro diagnóstico de la situación indicó entonces un urgente traslado por vía aérea hasta un Centro Nacional de Investigaciones Científicas en la capital del país, pues el caso extremadamente grave, amenazaba ya la vida de la enfermita: Agazapado, invisible, pero listo a descargar su fuerza mortal, un tumor maligno, ya muy avanzado, casi cubría totalmente el ojo izquierdo de la niña.

Durante varios días, la ciencia cubana, especialistas de alto nivel profesional, lucharon fuertemente como tantas otras veces, con tantos otros niños, para tratar de arrebatarla de un desenlace fatal. Sin otra alternativa posible, no obstante su corta edad, pues no había cumplido ni siquiera un año, hubo que llevarla a un salón de operaciones, y para salvarla, extraer junto al mal que la atacaba, el órgano vital que le servía de aposento, o sea, el ojo izquierdo de Lauren.

Pasaron los meses, y Lauren comenzaba un difícil periodo de restablecimiento; cada semana, un joven médico la esperaba siempre en su consulta del Hospital Pediátrico de Holguín para administrarle un medicamento que le cuesta al país más de 400 dólares cada dosis. Pero muy pocas veces se logró complementar ese suero con un conocido medicamento de factura norteamericana, el único capaz de disminuir la desgarradora consecuencia que le dejaba, cada semana, la administración del suero citostático.

Los padres de Lauren temían que la niña pudiera resistir el fuerte tratamiento médico. Pero tanto pensamiento noble y positivo a su alrededor, tantas cuotas de bondad, de esmero científico, de férrea voluntad colectiva para vencer mil y una dificultades, dejaba a todos la dicha de  salvar la vida de la niñita, aunque con una irreversible consecuencia física, que no hubiera sido tan dura si los recursos con que hoy se poseen en Estados Unidos y otros contados países hubieran estado al alcance de los prestigiosos especialistas cubanos, quienes no tuvieron otra alternativa posible que extraer completamente el órgano de la vista.

Ahora, Lauren vuelve al Centro Nacional de Investigaciones y a un importante Laboratorio de Rehabilitación Física varias veces cada año, pues incluso le incorporaron una prótesis ocular casi idéntica al órgano perdido, y quienes le atienden, ya son parte de su familia, pues el seguimiento del caso será para siempre, aún estando en perfectas condiciones de salud como va demostrándose.

Pero la lucha no ha concluido, y mucho menos, la agonía cada vez que falta un recurso o un medicamento, cercano geográficamente, pues está allí en Estados Unidos, pero lejano y muchas veces imposible de adquirirse aunque sean miles los esfuerzos.

El caso triste de Lauren no es único ni excepcional, para su atención en varios hospitales cubanos de prestigio internacional nadie preguntó su procedencia, ni hicieron falta más recomendaciones que los certeros diagnósticos médicos. Cuánto costaría, cuesta y costará su tratamiento? ... se pregunta el padre de Lauren, cuando cada mañana su hija sale hacia la Escuela Primaria Simón Bolívar, donde ocupa la primera mesa del centro de la fila en su aula. Hasta eso tienen en cuenta sus profesores, con tal de que el disminuido radio de visión de la niña resulte suficiente para recibir los contenidos del quinto grado elemental que actualmente cursa.

El padre de Lauren, como ningún padre cubano en similar o parecida situación, sabrá nunca cuánto cuesta atender a un niño enfermo en este país. Lauren nació en Cuba y aunque nuestra economía es estrecha y más estrecha porque está bloqueada hace cincuenta años, lo que cueste  un medicamento salvador aquí no es lo mas importante, cuando de luchar por la vida se trata, aunque cueste miles un pequeño frasco de un medicamento, y que haya que sortear mil dificultades para adquirirlo en tierras lejanas, y traerlo al lecho de un pequeño enfermito.

El padre de Lauren sí conoce, porque lo vivió bien de cerca, de un padre, en otras tierras, quien junto a su hijito extremadamente grave, y la necesidad de llevarlo a un hospital mayor, para tratar de salvarle la vida, sencillamente dijo: “déjelo que muera Doctor, yo no tengo dinero para pagar”.

Desde hace nueve años cuando se inició, como periodista que soy, conozco bien esta historia de la pequeña Lauren, pero como padre la conozco mejor, porque...yo soy el padre de Lauren García.



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