
La Habana, Cuba.- El planeta parece estremecerse con las consecuencias del calentamiento global. Las estrategias de resiliencia ecológica intentan contrarrestar la lenta reducción de glaciares, lagos, plantas y animales.
En el afán de mostrar el daño, las especies en peligro de extinción ocupan el protagonismo de los medios.
Desde las cumbres más altas hasta las profundidades de los océanos sale a relucir la más variada gama de exponentes. Ocasión propicia para denunciar la depredación de especies consideradas “amenazas” para los humanos, cuando son estos últimos los verdaderos depredadores.
No todo es inocuo en la naturaleza. Exóticas plantas disponen de potentes venenos. Diminutos insectos o simpáticos animalitos son armas letales en su contacto. Conocerlos y respetar su hábitat es la mejor protección.
Montañas, desiertos, glaciares, volcanes, encierran grandes riesgos para quienes los enfrentan. El mar, desde sus orillas hasta los abismos submarinos constituye un medio hostil para el hombre. Desde las espinas toxicas de los erizos, las medusas que rozan al bañista, las morenas que muerden a quien le ataca… Son formas de defensa dirigidas a quienes les enfrentan. Sistemas de ataque permitido para la subsistencia de la cadena biológica. Una regla básica de la naturaleza.