Bruno Enríquez Pérez, de la Sociedad Cubana de Física, hizo un llamado sobre la necesidad de conocer aspectos del calor emitido a la atmósfera por procesos tecnológicos, industriales y sociales, que contribuyen al calentamiento global. Foto: Abel Rojas.
“Calor tecnológico y calentamiento global. El enemigo olvidado” fue el título de una de las conferencias que se impartieron en el III Congreso sobre Cambio Climático, como parte de la IX Convención Internacional de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible, que sesionará en La Habana hasta el 12 de julio.
Durante su disertación, Bruno Enríquez Pérez, de la Sociedad Cubana de Física, hizo un llamado sobre la necesidad de conocer aspectos del calor emitido a la atmósfera por procesos tecnológicos, industriales y sociales, que contribuyen al calentamiento global.
Ejemplo de ello lo constituyen las industrias y las centrales eléctricas y nucleares, las cuales desarrollan a su alrededor un microclima; igualmente los vehículos de transporte en general son fuentes térmicas movibles y sus respectivas instalaciones auxiliares (puertos, aeropuertos, vías, etc.); así como las guerras, hechos lamentables que, además de causar incontables víctimas, también generan calor al entorno natural, ya sea por la utilización de armas de fuego, misiles, bombas y armas químicas.
El investigador llamó la atención sobre una característica peculiar de la economía contemporánea, y es que solo se encarga de administrar los recursos escasos tales como el petróleo. “Las energías renovables no son un buen negocio porque le llega a todo el mundo gratis. Otro de los aspectos es que considera a la naturaleza como una externalidad, o sea, fuente de todo recurso y sumidero de todo desperdicio, sin importar lo que ocurra.”
Todo esto, destacó, trae consecuencias tales como el calentamiento térmico de las aguas en ambientes costeros, asociado principalmente a la actividad de las centrales termoeléctricas, tanto de fósiles como nucleares.
“Hay una necesidad urgente de utilizar tecnologías frías, en las que la energía pueda realizar el trabajo necesario sin aumentar la temperatura del entorno como lo hace el calor tecnológico que nos está afectando”, señaló Bruno Enríquez.
El también miembro de la Junta Directiva de Cubasolar llamó la atención el hecho de que nuestro planeta se está calentando y todo el mecanismo de equilibrio se ha visto afectado por la aparición de más energía de la que el sistema puede compensar para mantener las condiciones ya establecidas, y que los factores capaces de causar este cambio dependen en gran medida en la actividad humana.
Para revertir este efecto de calentamiento global es preciso adoptar algunas iniciativas encaminadas a su mitigación. Para el especialista es necesario y vital, entre otras acciones, “crear una cultura energética responsable que tenga en cuenta el calor energético como un factor importante; o sea, para tener conciencia de cómo uno está manejando este calor que está presente en todas las actividades de nuestra vida.”
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