 |
|
Los cuerpos de los mártires son el altar más hermoso de la honra
2010.07.30 - 09:03:13 / web@radiorebelde.icrt.cu / Miralys Sánchez Pupo
La Habana, Cuba.- Así calificó José Martí en trabajo publicado en Madrid al rememorar el 27 de noviembre de 1871, en que fueron asesinados ocho estudiantes de medicina, luego de ser acusados por profanación de una tumba, que no fue más que el pretexto de una jauría hambrienta de soldados voluntarios, en momentos que ya se luchaba en los montes por la independencia de Cuba del sistema colonial español.
La idea de esa muerte tan digna como la de los cubanos armados con machetes para conquistar desde la manigua la libertad del país, fue una remembranza permanente en el ideario martiano. Tanto en prosa como en verso sus palabras fueron una radiografía para la patria que necesitaba quebrar sus cadenas y levantar el vuelo definitivo de una libertad justa para levantarse como nación independiente. En otro instante donde también acudió a las glorias de aquella década gloriosa veinte años después nos aseguró en medio de un discurso en Tampa ante los emigrados cubanos en otro 27 de noviembre “Yo creo en la muerte como almohada, y la levadura de la vida”.
El Maestro dedicó numerosas páginas en el diario La Nación de Buenos Aires en que reverenció a tales banderas de la lucha al asegurar de los patriotas caídos en el combate “Los muertos son las raíces de los pueblos”, “Cada soldado muerto es una raíz” Mientras que en periódico Patria del 12 de agosto de 1893 afirmó de ellos “Los muertos guían y acompañan”, para definir su honrosa y siempre trascendente presencia en el futuro de Cuba.
Martí definió la muerte de cada hombre en combate al luchar por la justicia como una victoria, cuando se ha vivido bien con el compromiso ante el futuro y puede ser tomado como la referencia de quienes han alcanzado la altura de la gloria. Entonces para ellos no son necesarias las lágrimas sino la presencia de una memoria agradecida y estimulante para seguirles por tal sendero de la vida social.
Desde esa apreciación los nuevos mártires de la Patria que combatieron bajo la espiritualidad martiana desde el 26 de Julio de 1953 podemos tomarlos como banderas que no llaman al lamento de las lágrimas. Así lo escribió el Maestro en La Opinión Nacional de Caracas cuando en 1882 en su trabajo titulado Emerson nos enseñó:
“… ha muerto y se llenas dulces lágrimas los ojos. No da calor sino celos. No llena el pecho de angustia, sino de ternura… el féretro es un carro de triunfo. El llanto es de placer, y no duele, porque ya cubren hojas de rosas las heridas la vida al muerto. La muerte de un justo es una fiesta, en que la tierra toda se sienta a ver como se abre el cielo.”
Con tal bandera libre bajo el turquí de nuestro cielo, reverenciamos en medio de la cotidianidad laboriosa y honrada, a todos los que cayeron por la conquista de tanta libertad con la alegría de venerarles por siempre!
|