
La Habana, Cuba.- Corría el año 1910 y la Conferencia Internacional de Mujeres Socialistas sesionaba en Copenhague. Allí, la destacada dirigente comunista alemana, Clara Zetkin, propuso instituir el 8 de marzo como Día Internacional de la Mujer Trabajadora convirtiéndolo en una jornada de lucha por los derechos de las féminas.
La fecha del 8 de marzo se escoge como homenaje a las más de 140 obreras que murieron calcinadas en la fábrica textil Cotton de Nueva York en un incendio provocado por las bombas incendiarías que les lanzaron ante la negativa de abandonar el encierro en el que protestaban por los bajos salarios y las infames condiciones de trabajo que padecían.
También se reconoce como antecedente a las manifestaciones protagonizadas por obreras textiles el 8 de marzo de 1857, en la propia ciudad de Nueva York.
En Cuba, se celebró por primera vez el Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo de 1931, en un acto convocado por la Central Obrera y la Federación Obrera de la Habana, donde participaron mujeres trabajadoras de diferentes sectores.
La conmemoración de este día dedicado a las féminas se ha convertido en una jornada de lucha donde las mujeres exigen sus derechos más allá del plano laboral. En diversos países del mundo marchan por la igualdad de sexo y oportunidades, en contra de la violencia doméstica y social. Exigen aún derechos tan elementales como el acceso a la educación, la salud, la vida económica y política.
Para las cubanas es fiesta, celebración, compromiso y reflexión. Más del 50 por ciento de la fuerza laboral del país está integrada por mujeres, que destacan como científicas, dirigentes, obreras, médicos, educadoras, artistas, campesinas, deportistas y profesionales de las más diversas ramas.
Las mujeres de la Mayor de las Antillas superan a los hombres en el por ciento de graduados universitarios, marchan la vanguardia en la colaboración médica y educacional que cumple misión internacionalista en las zonas más intrincadas e inhóspitas de cualquier región del mundo.
Es significativo también el por ciento de mujeres parlamentarias, ministras, directoras de Empresas, trabajadoras por cuenta propia y militares.
El protagonismo del mal llamado sexo débil en Cuba se ha hecho posible porque la sociedad cubana está involucrada en alcanzar el pleno ejercicio de la igualdad de géneros y ha implementado leyes que permiten el adelanto social, económico y jurídico de las féminas.
La lucha de las cubanas en este 8 de marzo es por mantener las conquistas de la Revolución, haciendo nuestra una frase del Comandante en Jefe Fidel Castro… “Solo la Revolución Socialista puede elevar a la mujer de su condición de esclava, de instrumento de placer, de víctima de todos los prejuicios, de cruel discriminación social en la sociedad de clases, a la plena igualdad, dignidad y oportunidad en el socialismo”.
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