
Dice Luis Franco que él no se considera músico. “Si músico es tocar un instrumento y acompañarse de vez en cuando con una guitarra, en Cuba hay muchos músicos. Para mí el músico es el que sabe la teoría de la música y es el que sabe lo que hay detrás de lo que suena. Yo siempre me he pensado como un compositor”.
Tú te llamas Luis Alberto Guevara García. ¿Y el Franco de dónde viene?
Mi hermano y yo teníamos un grupo que se llamaba “De verdad”, pero un día no funcionó más. Fue entonces que entre el 2012 y el 2015 no hice nada en la música.
Tengo un amigo que se llama Roberto Franco, quien fue mi suegro cuando estaba en el Preuniversitario. A él le gustaba mucho que yo tocara guitarra, y un día, luego de haber perdido la conexión porque ya yo no fui más su yerno, nos encontramos y le dije que había abandonado la música. Desde aquel momento él me adoptó y me dijo que a pesar de todo, yo sería su hijo. Y actualmente me presenta como su hijo, en cualquier lugar.
Cuando volví a la música él me llevó donde estaba el compositor Jessie Suárez, pero nos hacía falta un nombre artístico. Y bueno, como él me adoptó me puse Franco.
Hay quien ha criticado mi nombre artístico, pero es Franco porque yo tengo un amigo que se llama Roberto Franco, que me ayuda en todo.
¿Y eres franco, como persona?
Sí, la mayoría de las veces lo soy.

Luis Franco tiene en su mano un disco con diez canciones que le produjo el director de Buena Fe, Israel Rojas. “Que no me faltes” es el título de esta producción musical que firma la casa discográfica Egrem.
¿Qué semejanza hay entre tú y este disco?
En mis canciones trato de poner algo que viví en algún momento.
Se nota, porque escuché ausencia, carencias, incluso hasta falta de optimismo en algunas canciones…
En algunos momentos sí, pero considero que también hay optimismo en otras canciones. Hay lo que yo profeso: ser positivo, siempre ver el vaso medio lleno. La acción positiva siempre te llevará por un camino positivo, y eso también está en este disco.
Que no me faltes, como significado gramatical, ¿es un pedido?... ¿Qué no debe faltarte?
Que no me faltes fue la canción que me abrió las puertas para hacer el disco. Cuando yo llegué a casa de Jessie Suárez, que fue la persona que me produjo el demo de tres canciones, me dijo que le hiciera algo comercial. Hice esta canción con mi guitarra y cuando se la canté me dijo que había hecho un tema que podía ser un himno en este país. Y eso me alegró considerablemente.
Que no me faltes es la primera canción del disco. Y yo le pido a la gente que no me falte nunca porque uno trabaja para ellos, es como una petición: no me faltes.

Tú eres autodidacta ¿qué es lo bueno serlo, y qué es lo malo?
Ser autodidacta me ha ayudado a no estar encasillado, a no ser una maquinita de hacer música. Muchos músicos graduados son incapaces de improvisar, de componer melodías, de sacar canciones a oído, y ser autodidacta me ha ayudado a desarrollar esa parte.
Siento que si yo hubiera dedicado más tiempo a estudiar armonía, incluso en mi casa, hubiera ampliado el nivel de complejidad de mis canciones en cuanto a composición, y a lo mejor no sería tan simplista. Quién sabe si eso es lo que me hace bien o mal, por eso hay que esperar que pase el tiempo.
Tienes a Israel como productor de este disco, y además eres fiel seguidor de Buena Fe. ¿No tienes miedo parecerte a Buena Fe?¿Cómo sería un concierto tuyo en vivo, que diferencie un concierto de Buena Fe?
He sido un seguidor de Buena Fe, no como músico ni como compositor, sino como público. Cuando descubrí esto de la composición y la música me volví más crítico con ellos.
Creo que cualquier músico pudiera tener una influencia de Buena Fe, por lo menos los de mi generación. Y el miedo a parecerse a ellos es latente. El miedo que la gente me compare y que me entierren con el tema de que soy igualito a Buena fe, está. Pero tratamos, incluso por la parte de Israel, de que yo no me pareciera a Buena Fe y estoy seguro que no me parezco a ellos.
Con el tema de hacer un concierto, nunca he pensado en eso. No sé cómo sería un concierto de Luis Franco porque te juro que yo me estoy descubriendo como artista. Este disco será la prueba y creo que me va a ayudar. El disco me va a decir para dónde debo ir. Ahora quiero causar una buena primera impresión.

¿Tú crees que Israel no tuvo miedo que tu disco fuera competencia para Buena Fe?
Israel Rojas es un hombre especial. Estoy seguro que si hubiera sido otro productor no hubiera tenido el disco que tengo hoy, y no por una cuestión musical. Él hizo este disco haciendo Patria, como me dijo en reiteradas ocasiones. Israel no cobró un centavo porque todo el presupuesto, que era bien poco, se usó en la producción del disco. Lo único que él va a recibir de mi parte es la gratitud.
Creo que él sí intentó que nuestras músicas no chocaran, y no quiso que yo me fuera por los temas sociales, que son los que aborda Buena Fe. Él trató de alejarme de Buena Fe, y sé que lo hizo por mi bien. Eso fue así explícitamente.
Por eso el disco son canciones de corte de amor, excepto la canción Yo soy la Rumba. Me explicó que no contaminaríamos mi disco con cuestiones sociales, porque realmente iban cosas sociales en este disco. Pero bueno, desde un principio quedamos en venderme así.
Si la novedad es buena, qué bien. Y en el caso que no sea nada… ¿Qué pasaría contigo si este disco no triunfa?
Yo quiero que el disco triunfe. Tengo nervios por lo que puede pasar, pero es mejor estar así que tener desaliento. Al menos alguien va a saber que existe un cantautor que se llama Luis Franco, y eso para mí es importante.
Quisiera que a la gente le guste mi propuesta y que siempre esperen cosas buenas de mí.
Cuando estaba haciendo el disco, me enfoqué solamente en las canciones que quería. Y la musa me bajaba con mucha facilidad. Puede ser que si el disco no funciona como yo estoy esperando, me vuelva a concentrar en escribir los temas del segundo, y va a ser como la primera vez, una segunda primera vez. Pero te confieso algo: Yo estoy muy optimista.
¿Tú crees en la suerte o crees que hay que estar en la hora y en el lugar preciso?
Si uno va por la vida con la cabeza en alto, mirando hacia al frente, con la autoestima alta, siempre habrá oportunidades. Pienso que he tenido la buena suerte de encontrarme con alguien que me llevó a la música. Y además, yo no estoy en la casa sin hacer nada. Siempre trabajo.
Ya filmaste el video clip de la canción Yo soy la Rumba…
Sí, y la historia del video es la historia de la canción.
¿Bailas?
Bueno, yo lo intento. El problema es que yo no me suelto, no me meneo, yo lo hago y puede parecer que lo hago bien, pero cuando ves a otro que sí se desdobla y lo hace con el alma, te das cuenta que no bailo. La rumba es algo que no bailo. Y me encantaría. No lo hago pero sueño hacerlo.
Es por eso que este video cuenta la historia de una persona que no sabe bailar pero que sueña con ser la Rumba.
Ahora mismo es muy pronto para precisar, pero por respeto a ti y a tu música, ¿qué no harías nunca como cantautor?
Si tú le eres fiel a tu arte, el arte no te va a traicionar. Sin embargo, si tú traicionas lo que eres o lo que haces, entonces sí te pasará factura. Uno tiene que tratar de ser un artista acorde a las tendencias actuales, pero no ser la moda, porque la moda es efímera.
Voy a tratar de ganarme la vida con lo que hago. Yo quiero vivir de esto, y un día quisiera llenar el Karl Marx también. No sé si lo logre pero estoy trabajando para eso. Nunca voy a traicionar la esencia de lo que yo soy. Si pego alguna canción de las que hago ¡qué bueno!, pero si no…

Cuando uno hace una obra que lleva tiempo de realización y sacrificio, siempre se la dedica a alguien especial. ¿Este disco, a quién está dedicado?
A mi abuelo. Se lo dediqué porque se lo debía.
Mi abuelo Alberto no era mi abuelo de sangre. Cuando yo nací era el esposo de mi abuela, entonces esa era la figura de abuelo que yo tenía, y para mí él es el de verdad.
Él tenía un hijo ingeniero eléctrico pero falleció a los 29 años, y sufrió mucho aquella pérdida.
Cuando yo terminé el Preuniversitario empecé a estudiar Arquitectura en la CUJAE, y mi abuelo vio en mí algo parecido a su hijo. Estaba orgulloso de que yo estudiara en aquella escuela. Un día dejé la CUJAE y él culpó a mi hermano, que sí es músico del coro de Digna Guerra.
Yo hubiera sido pésimo arquitecto, era muy malo. Iba a ser uno del montón. Pero mi abuelo fue asimilando aquello, y siempre quería tener la música que mi hermano y yo grabábamos.
Yo hubiera deseado mucho que él hubiera visto esto, por lo menos que hubiera visto mi trabajo con Israel Rojas. Creo que si existe algo más allá, él está alegre por esto.
Y también lo hice un poco por mi abuela. Ella a lo mejor piensa que yo no me acuerdo de mi abuelo, y eso no es verdad.
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