
La historia de cada nación cuanta sus orígenes, raíces contradicciones y victorias.
Para algunos, mis palabras pueden parecer fuera de moda, obsoletas, innecesarias, y repetitivas.
Pero es que, varios elementos hacen pensar en la importancia de la historia en la construcción de un saber, en la construcción de las sociedades actuales.
La historia es importante porque satisface la necesidad de conocer nuestro pasado, raíces, evolución y cultura, es como se ha afirmado: “la memoria de la humanidad”.
Es importante, además, porque facilita la comprensión del presente y porque pone a disposición de la humanidad las experiencias y conocimientos que le permite hacer proyecciones del futuro.

Hay una frase que indica que “el pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”. Esta es una de esas sentencias populares que encierra una gran sabiduría.
Pero, ¿qué significa exactamente esta frase?
Cuando analizamos la historia de los pueblos y vemos la situación del mundo en la actualidad, encontramos errores que se repiten de forma constante.
Por ejemplo: aunque conocemos lo dañina que puede ser una guerra, para todas las partes en conflicto, desde el comienzo de los tiempos hay pueblos en lucha constante sin capacidad aparente para solucionarlo.
Y hay más, en la actualidad hay otros que conociendo las implicaciones de las mismas, descritas en los anales, insisten en provocar nuevos y más peligrosos encuentros armados.
Hay otro ejemplo: las fuertes crisis económicas que asolan nuestro mundo desde hace decenas de años.
Tras la terrible crisis mundial de 1929, en el que millones de personas se arruinaron por repitió repetido el mismo error en 2008. Y no parece que vaya a ser el último, según los expertos.
Estos ejemplos en materia de economía y conflictos armados, tristemente no son los únicos. Una especie de pérdida de la memoria histórica en el mundo en que vivimos hace que resurjan hoy, situaciones que para nada son nuevas, ya que se han repetido una y otra vez, en materia ecológica, política y social.
La no memoria histórica ha provocado que se sucedan una y otra vez los mismos acontecimientos.
De ahí la importancia de conocer nuestra historia, la de América Latina, la del mundo para no repetir los mismos errores y mantener la construcción de una sociedad, donde no estén las piedras del pasado.
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