Mi maestra Alina

2014.02.17 - 16:15:51 / web@radiorebelde.icrt.cu / Ivn Morales Morales

Mi maestra Alina. Foto del autor

El séptimo arte puede mostrarnos realidades que palpamos alguna vez, pero luego obviamos de por vida. Momentos, imágenes, hechos trascendentales. Todos pasan en el ir y venir de las horas, y la existencia misma. No obstante, siempre están aquellas personas que dejaron en nosotros una huella indeleble de sus vivencias.

Un sinnúmero de sensaciones se arremolinaron en mi mente mientras degustaba Conducta, la última producción cinematográfica del realizador cubano Ernesto Daranas. El propio autor de unos Dioses rotos a través de los cuales pude redescubrir a un Yairini que se me volvía incierto entre historias de venganza y chulerías.

Pero no fue precisamente el hombre de San Isidro quien evocó una etapa de mi niñez que por momentos añoro. Fue el personaje de Carmela, la añosa maestra negada a abandonar a su suerte el maltrecho espíritu de un infante descarriado por los infortunios familiares, quien trajo de vuelta la dulce voz de mi maestra Alina mientras impartía su asignatura favorita.

La recuerdo alegre, pero recta; dicharachera, y a su vez responsable. Ella, desde su ancha postura enfrente de un aula nos enseñaba cómo hallar soluciones a los “indescifrables” enigmas matemáticos, o a captar el arte de la buena caligrafía, al propio tiempo que regalaba sonrisas cuando el más ingenioso de los presentes decía alguna disparatada respuesta.

Eran los tiempos en que la situación económica degastaba las almas, del futuro incierto. Sí, la misma etapa donde un solo educador debía impartir la totalidad de las asignaturas a más de una treintena de alumnos en espacios a veces muy reducidos. Sin embargo, pese a las adversidades ella asumía su trabajo con el ingente orgullo de saberse forjadora de espíritus de bien.

Cada mañana Alina aguardaba en la entrada del salón de clases a sus estudiantes y los recibía con su típico saludo: ¡hoy ha de ser un día diferente! Y sí que lo era. Indescifrable se tornaba la labor de imaginar siquiera de dónde sacaba fuerzas e ideas para elaborar una exposición que por su magia era imposible no atender.

Eso sí, su rectitud era una barrera infranqueable para quienes intentábamos eludir con una mirada angelical y tierno rostro los deberes de la jornada anterior. No había justificación posible que nos salvara de ejercicios matemáticos extras para esa noche.

La profe Alina transitó junto a su grupo durante toda la primaria. El día de la despedida, cuando nos aventurábamos hacia otra etapa escolar, ella no pudo ocultar sus sentimientos al decir adiós a aquellos mismos pequeñines que había conocido apenas un breve tiempo atrás. “Se han hecho adolescentes en mis manos”, repetía, mientras su rostro delataba a una lágrima deseosa de recorrer su arrugado rostro.

Hoy, cuando revivo esos instantes en la figura de la protagonista de Conducta, no puedo menos que recordar a Alina, aquella excelsa maestra que me conminó a ser humilde, y a formarme como un hombre de bien. Aún nos encontramos por la calle, y siempre rememoramos juntos los años pasados.

¿Cuántas anónimas Carmelas no estarán aún frente a las aulas fraguando a los médicos, ingenieros, deportistas o educadores del mañana? Seguramente muchas.

En una realidad donde el estudio ya no se erige como la única vía hacia un futuro prominente, aún necesitamos de soñadoras como el personaje de Daranas, o como mi maestra, Alina.



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   Yainier      yainier@opciones.cu      Cuba
   26.02.2014 - 1:43 pm
Estimado Ivn, creo que Conducta fue capaz de extrapolarnos a un pasado-presente que palpita cuando lo que somos hoy se lo demos al pasado, pero especificamente a esos que nos formaron como hombres de bien, como bien dices t. Pero se impone ms que recordar, tratar de rescatar ese arte de educar y esa destreza que inexorablemente hoy se va alejando cual ave migratoria, y lo peor es que es incierto su retorno. A mi Carmela me recod tambien tantos nombres, algunos que no estn fisicamente, pero que viven en la pluma conque cada da me enfrento a la realidad de este oficio, que es el tuyo tambin. Ms nos toca a la prensa seguir intentando un futuro mejor, de lo contrario qu le diremos a nuestros hijos, que no sabrn el verdadero valor de la educacin. Gracias una vez ms ivn por entregarnos esa letra imperecedera y reflexiva.

   Lisdania      lisdyvel@gmail.com      Cuba
   19.02.2014 - 12:20 pm
Magnfico homenaje. El pas necesita que maestros y maestras como Alina no desaparescan.

   abel s.      abelsf@fcom.uh.cu      Cuba
   18.02.2014 - 3:24 pm
Buen homenaje!!!


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