
Les confieso con absoluta certeza que en la vejez no hay nada más gratificante que los nietos. Lo aseguro… y si tienen elementos cercanos más todavía.
A mi nieta la conocen de sus participaciones en el programa, donde ha mostrado su interés por la música además del placer de hablar sobre ella. Es de los nuestros, lo que me llena completamente de orgullo y atenúa sobremanera los problemas que nos llegan con el paso del tiempo.
Hace solo unos días la fui a ver y me mostró su enorme entusiasmo con la película Bohemian Rhapsody, la música de Queen y por supuesto la figura de Freddie Mercury. Les comento que me sopló la canción un montón de veces, muchas de ellas una detrás de la otra, pero también las otras canciones del disco Una Noche en la Ópera, donde el tema comentado aparece en un destacadísimo lugar.
Imaginen yo como abuelo estaba a mis anchas, asombrado al ver como un disco que salió al mercado en 1975, cuando mi hija tenía solo tres años, cautiva hoy a mi nieta 44 años después.
Pero lo mejor estaba por llegar. Llegué un jueves, pero el domingo anterior su escuela secundaria George Washington Carver había preparado un coro con Bohemian Rhapsody, dirigido por la profesora de música, donde varios alumnos, entre ellos mi nieta, entonaron el tema ya clásico.
Claro que mi hija lo filmó para que al abuelo no se perdiera ningún detalle. Y como no soy egoísta, solo pretendo ahora que ustedes también escuchen el coro de la escuela de la nieta más linda y más inteligente del mundo. Así, humildemente: es el mejor coro de la historia.
44 años después de salir al mercado, mi nieta de doce participa en un tema inmortal.
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