
A lo largo del mes de julio muchas, muchísimas personas, indagaron por ella en el Pabellón Cuba, devenido tradicional escenario de Arte en La Rampa, la gran fiesta de la artesanía nacional, que este verano ha arribado a su vigésima edición.
Mas llegó agosto y con él una creadora que siempre sorprende con sus obras repletas de cubanía, elegancia y distinción. Miriam Morales del Toro no ha defraudado a un público, su público, que aguardaba ansioso sus creaciones: un regalo para la vista y poseedoras de un sello característico.

La artista junto a Leonardo Herrera, su esposo y compañero en este universo de transformar el barro en piezas útiles y bellas, ha traído una total renovación de su trabajo, eso sí conservando las esencias.
Juega, ahora, con los tonos pasteles, muy de moda en la actualidad. Formas caprichosas, limpieza de las líneas, imbricación con el empleo de las fibras naturales, esas que tanto gustan a Míriam y Leo, y que los motivaron a crear, hace ya más de una década un proyecto que constituye un ejemplo a seguir:
Alfibrarte, que significa alfarería y fibras con arte.

A esta propuesta, Morales del Toro (tiene en su haber un grupo de reconocimientos como la Distinción Gitana Tropical, en el 2015, y el Premio de Diseño Insigne en la Bienal Domingo Ravenet de Artes Aplicadas) ha adicionado un segmento de piezas con motivos florales, basados en Leyendas con aroma de… libros publicados por la Casa Editora Abril, por un colectivo de la Revista Pionero, encabezados por Lucía Sanz A.
Además, los gestores de Alfibrarte exhiben en Arte en La Rampa sus habituales vasijas de barro, de distintos tamaños, ventanas con maceteros que han impactado de manera muy favorable entre los visitantes al Pabellón Cuba y repisas con plantas.

Destacados creadores, miembros de la Asociación Cubana de Artesanos y Artistas (ACAA), Míriam y Leo comparten sus conocimientos con estudiantes de las escuelas cercanas a su hogar en El Cano, poblado de La Lisa, en las afueras de La Habana.
Cada sábado, su taller se inunda con la alegría de niños y adolescentes que descubren los secretos de la cerámica y reciben clases de modelado donde dan rienda libre a su imaginación; a la par, amplían sus conocimientos pues asisten a museos, galerías de arte y exposiciones, además de realizar muestras con sus obras en la Casa de la Cultura y estrechar lazos de amistad y compañerismo.
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