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Misión por la vida en Venezuela
2012.04.20 - 11:55:17 / web@radiorebelde.icrt.cu / Miozotis Fabelo Pinares

Caracas, Venezuela.- Hace nueve años, en abril del 2003, comenzó a escribirse la más hermosa página de solidaridad de los cubanos en la Patria de Bolívar: llegaron los primeros médicos a los cerros de Caracas.
Para los vecinos, aquello era un sueño, comenta José Parra, del barrio Santa Eduviges, en la Parroquia Santa Rosalía: “La gente estaba muy emocionada porque era la primera vez que en Venezuela estaba un médico en un barrio, eso era imposible para nosotros. Ese día me tocó irlos a buscar y ponerlos en las propias casas de los vecinos. Parecía imposible”.
Y Rubén Torrealba, fue otro de los sorprendidos… “Cuando llegué a la casa, mi mujer me dijo, mira aquí están las doctoras; yo no lo podía creer.
“Eso fue alegría y yo no sabía cómo demostrarlo, porque lo poco que uno tiene quiere entregarlo, y más a esas dos mujeres que lo dieron todo por nosotros en el barrio, en la atención a las más de mil 500 casas que tenemos en este cerro de Santa Eduviges”.
Aquel embrión de 53 médicos cubanos se multiplicó, no sólo en otras misiones sociales, sino en la propia comunidad: el hijo de Rubén, estudió en Cuba, en la Escuela Latinoamericana de Medicina (ELAM):
“Siempre he admirado al Comandante Fidel Castro y a Cuba y tener una representación médica en mi casa, es un orgullo; y tal vez nunca mi muchacho hubiera sido médico, si no es por el convenio Cuba-Venezuela, pues el acceso a la educación universitaria estaba limitada para nosotros”.
En abril del 2003, llega a los cerros de Caracas la primera brigada médica, y al frente de ella, el Dr. Víctor Felipe, un joven que ya había cumplido otras misiones solidarias en Centroamérica: “El objetivo era atender la salud de las personas en los barrios de la periferia, quienes vivían en muy malas condiciones materiales y sanitarias; y así iniciamos el proyecto de la Misión Barrio Adentro.
“No fue fácil, nuestros compañeros fueron ubicados en las propias casas de los vecinos, no había consultorios, ni medicamentos; pero sí mucha voluntad de salir adelante, y emprender la nueva tarea que nos dio el Comandante en Jefe: luchar por la vida, y vencer”.
Los cerros que rodean la ciudad de Caracas ofrecen un panorama único, insólitos para el cubano que por primera vez se enfrenta a ellos: elevaciones de más de mil metros, que parecen montañas de casas, y a las que se accede a través de retorcidas escaleras, construidas en la loma, que en espiral a veces, o en empinados tramos, llegan hasta la cumbre. Esos son los “caminos o calles” de los cerros, por lo que se torna difícil la subida y se identifican los sectores, por escaleras.
Para los primeros médicos cubanos, los retos fueron muchos, asegura el Dr. Víctor Felipe: “El primero era romper el mito de que ningún extranjero podía subir a los cerros de Caracas, pues prácticamente era imposible hasta para los propios venezolanos de otras zonas; y lo logramos; por eso, el gran impacto, fue la acogida que nos dieron los vecinos, la disposición para albergarnos, darnos comida, y preparar las condiciones mínimas para trabajar. Ellos comprendían que habíamos llegado para ganar la batalla por la vida y la salud”.
Se tendió un puente de hermandad con las familias venezolanas: “Vivíamos en sus casas y nos convertimos prácticamente en sus hijas, - comenta la Dra. Mariela Márquez Montoya- y nosotros le reciprocamos esa acogida. Nos integramos a las familias”.
Nueve años después, Mariela y otros especialistas regresan a Venezuela: “No me imaginé que se iban a acordar de mí, y ese cariño, ayuda a trabajar mejor, aunque estemos lejos de nuestras familias cubanas.”
La Dra. Esperanza Álvarez Parets, es otra de aquellas pioneras de la Brigada Médica, que por primera vez enfrentó la miseria en tierras de Bolívar: “Aquella primera noche fue muy triste, tenía ganas de llorar; pero enseguida asumí mi responsabilidad, y compartí el hogar con una familia que me abrió espacio en el cuarto de sus dos niñas. Hoy una de ellas, entonces estudiante del preuniversitario, es graduada de medicina gracias a la obra que también multiplicamos con las misiones educativas y sociales.”
Para Esperanza, Mariela y Víctor, no hay mejor premio que el reconocimiento que lograron entre los vecinos de los cerros, a pesar de las adversas condiciones materiales en que iniciaron la batalla por la vida, con mucha voluntad.
En los cerros venezolanos, se abrieron las puertas para los médicos cubanos y comenzó a tejerse una historia de amor y solidaridad, que trasciende hoy como la Misión Barrio Adentro, con varios programas de atención primaria de salud, servicios especializados, instituciones de alta tecnología y especialmente, la formación del capital humano; conquistas de la Revolución Bolivariana para todos sus ciudadanos. (Fotos de la autora)






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