
Holguín, Cuba.- Ocurrió desde 1990 en adelante. No pocas personas pensaron, que por segunda vez en la historia, la industria procesadora del níquel cubano no podría echar a andar sus máquinas ante un nuevo tropiezo económico de la magnitud del que se le venía encima.
Pero sucedió que casi enseguida el talento y la convicción de los especialistas, formados íntegramente en Moa, se unió, y se unió fuerte, sin mirar hacia los almacenes de piezas y repuestos, que pronto comenzaron a quedar vacíos.
La respuesta está ahí, con el fijador y la constancia de todo lo que lleva una base sólida, esa que todos los días demuestra en Moa que sustituir importaciones, hacerlo mejor aquí, no es consigna que pasa. La explicación es aparentemente sencilla. Las descomunales piezas para las fábricas, los repuestos para equipos de laboreo minero, y mucho más, de aparecer en mercados internacionales hoy costarían el triple. Y sin aquella respuesta inicial, y las que siguieron hasta hoy, tampoco se hubieran podido hacer en Moa.
Con solo recorrer los talleres del Combinado Mecánico del níquel, localizado a la entrada de la ciudad de Moa, se encuentran las respuestas, y lo mejor, el abanico de soluciones es tan amplio como los problemas que los plantean. Y no se trata solamente de grandes piezas. En estos días precisamente, otro hecho de esa interminable serie se afianza. En Moa, la adquisición de medios utilizados para la medición y control electrónico, pequeños, pero imprescindibles, dejó de ser un problema.
Son instrumentos, principalmente termo resistencias, y termo pares, que en amplio rango, se fabrican en los talleres especializados de
Con un reducido grupo de especialistas y técnicos, ya se logra cubrir todas las demandas actuales de estos medios. Y una buena noticia complementaria, tal es el grado de calidad competitiva, que otros clientes nacionales, altos consumidores de tales aditamentos, ya dejaron de adquirirlos en mercados internacionales.
En esa relación están
Las cifras en moneda convertible no erogadas por el Estado Cubano al sustituir la compra exterior del producto, aprueba con creces el nuevo acierto de los especialistas cubanos, quienes desde Moa, hace años demuestran con su talento colectivo y unido, que para sustentar la economía nacional, allí hay minas, y no solamente de níquel.
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