
La selección rusa nos tenía engañados a todos. Llegó a “su mundial” con una racha de 8 meses sin ganar un partido internacional. Ocupaba el último lugar del ranking FIFA entre las selecciones presentes en la cita, la prensa local hablaba de fracaso y pedía la cabeza de Cherchesov.
Apenas dos partidos después, Rusia está virtualmente clasificada a octavos, ocho goles a favor y lo más importante un nivel futbolístico que no se veía en los zares desde la Euro 2008.
El partido comenzó con un gran dominio ruso desde la tenencia del balón. Poco a poco fueron encerrando a Egipto en su área y creando ocasiones de gol.
Golovin, una de las estrellas en lo que llevamos de mundial, gobernaba a sus anchas el partidos acompañado de Gacinsky y Zobnin quienes creaban superioridad en el medio.
#RUS pone un pie y medio en octavos de final a pura potencia ofensiva
A #EGY no le alcanzó con el regreso de @MoSalah#RUSEGY #Rusia2018 pic.twitter.com/REzU1AaLUC
— Copa Mundial FIFA 🏆 (@fifaworldcup_es) 19 de junio de 2018
Cherysev y Samedov recibían bien abiertos a los costados y ganaban con comodidad línea de fondo.
Mientras Dzyuba fijaba a los centrales y aguantaba la pelota propiciando la llegada de segunda línea. Era un paseo para el equipo ruso, solo faltaba el gol. Hasta la media hora de partido, no tuvimos noticias de Egipto ni de Salah.
El crack del Liverpool, regresó a los terrenos de juego, luego de su lesión en la final de la Champions. Pese a ser el jugador más decisivo en los faraones, apenas tocó balón y sufrió en primera persona la segunda derrota de Egipto.
El partido terminó de romperse con el autogol de Fathy. Rusia seguía dominado y Cherishev igualó a Cristiano como máximo goleador al rematar desde el punto penal un gran pase atrás de Samedov.
Además nos quedó tiempo para ver un gran gol de Dzyba quien justificó su titularidad y Mo Salah que de penal salvó la honrilla para los faraones.

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