
Al intervenir ante la Asamblea General de Naciones Unidas, en septiembre de 2015, el presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, General de Ejército Raúl Castro Ruz, se refirió a asuntos claves en la normalización de relaciones entre Cuba y los Estados Unidos.
“Ahora se inicia un largo y complejo proceso hacia la normalización de las relaciones que se alcanzará cuando se ponga fin al bloqueo económico, comercial y financiero contra Cuba; se devuelva a nuestro país el territorio ocupado ilegalmente por la Base Naval de Guantánamo; cesen las transmisiones radiales y televisivas y los programas de subversión y desestabilización contra Cuba, y se compense a nuestro pueblo por los daños humanos y económicos que aún sufre.”
Bloqueo económico, comercial y financiero, principal traba entre La Habana y Washington
El bloqueo, condenado en más de veinte ocasiones por Naciones Unidas, es una violación al derecho internacional, impide el desarrollo económico cubano, sus relaciones normales con el resto del mundo y causa gran impacto en la vida social de la isla.
Pudiera pensarse que el hostil cerco se ha aminorado, tras los acontecimientos del 17 de diciembre de 2014, el restablecimiento de relaciones diplomáticas, las modificaciones anunciadas por el Departamento del Tesoro y Comercio y el camino hacia la normalización iniciado entre ambas naciones.
Pero no, desde los anuncios de diciembre 2014, el gobierno de Estados Unidos ha multado a 8 entidades (5 estadounidenses y 3 extranjeras) por valor acumulado de 2 mil 830 millones de dólares, y es que la persecución financiera continúa, siendo el área que más afectaciones ha causado durante la administración Obama.
Por estos motivos Cuba ha llamado en repetidas ocasiones al presidente Obama a que erosione el Bloqueo aplicando sus facultades ejecutivas y se involucre en un debate serio con el Congreso de su nación para el levantamiento de esa política.
Solo existen cuatro aspectos en que el Presidente estadounidense no puede actuar, pues requieren la acción del Congreso para su eliminación o modificación por estar regulados en leyes estadounidenses:
1. La prohibición a subsidiarias de Estados Unidos en terceros países a comerciar bienes con Cuba, recogida en la Ley para la Democracia Cubana de 1992 (más conocida como Ley Torricelli).
2. La imposibilidad de realizar transacciones con propiedades norteamericanas que fueron nacionalizadas por nuestro país. Ley Helms Burton (1996)
3. Y Ley de Reforma de las Sanciones Comerciales y Ampliación de las Exportaciones del 2000:
- Que impide a los ciudadanos estadounidenses viajar a Cuba con fines turísticos y
-obliga a Cuba a pagar en efectivo y por adelantado por las compras de productos agrícolas en Estados Unidos.
El mandatario estadounidense ha adoptado medidas para modificar la aplicación de algunos aspectos del bloqueo, que son positivas.
Sin embargo, no ha sido posible implementar una buena parte de ellas, por su alcance limitado, por la persistencia de otras regulaciones y por los efectos intimidatorios del bloqueo en su conjunto, que ha sido aplicado duramente por más de cincuenta años.
No más Guantanamo Bay, Guantánamo territorio cubano
Otro asunto clave es la devolución a Cuba del territorio ilegalmente ocupado por la Base Naval en Guantánamo.
El presidente del Instituto de Historia de Cuba, René González Barrios, sostiene que EE.UU. debe devolver ese terreno ocupado como parte de la normalización de las relaciones con Cuba y apunta que, con la base, se ha agredido tanto a La Habana como a otros países vecinos, además de seguir siendo un pretexto para crear conflictos.
"La base naval de Guantánamo desde el punto de vista histórico es ilegal; fue una imposición del Gobierno de EE.UU. a través de una enmienda a la Constitución cubana de 1901 en que se le impuso al pueblo cubano tener esa y otras bases que al final no se inauguraron, bajo condición de que si no se aprobaba, no se le daba la independencia a Cuba", explica el experto, que añade que actualmente las razones por las que la base se estableció en 1903 están obsoletas.
Subversión, trato migratorio, agresiones radiales y televisivas
La eliminación de los programas injerencistas dirigidos a provocar situaciones de desestabilización y cambios en el orden político, económico y social de nuestro país, es un asunto lesivo a la soberanía cubana y tendrá que ser resuelto para alcanzar relaciones normales en¬tre los dos países.
En reciente entrevista a Cubadebate el excoordinador de Inteligencia Nacional para América Latina, Fulton Armstrong, explicó que ningún analista serio en EEUU apoya los programas de “promoción de la democracia” para Cuba y que han sido de los más polémicos y contraproducente de la política de EEUU hacia Cuba.
Dentro de los que se incluyen la pretensión de fabricar una oposición política interna, sufragada con dinero de los contribuyentes estadounidenses. Calificada por un propio cable al departamento de Estado del jefe diplomático estadounidense en La Habana en 2009, Jonathan Farrar, como individuos con grandes egos, sin arraigo social y excesivamente preocupados por conseguir dinero.
Asimismo tendrá que ponérsele término a las agresiones radiales y televisivas contra Cuba en franca violación del Derecho Internacional y al uso ilegítimo de las telecomunicaciones con objetivos políticos.
Por otra parte, el trato migratorio preferencial que reciben los cubanos, en virtud de la Ley de Ajuste Cubano y de la política de pies secos-pies mojados, causa pérdidas de vidas humanas y alienta la emigración ilegal y el tráfico de personas, además de generar problemas a terceros países.
Estas políticas arraigadas en el pasado son incongruentes con la nueva etapa que el gobierno de los Estados Unidos ha iniciado con Cuba y al mismo tiempo constituyen obstáculos para la normalización de las relaciones bilaterales.
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