
Seguramente, usted es de quienes celebra en familia cada tercer domingo de junio el Día de los Padres, al menos así sucede en Cuba, Estados Unidos y Canadá.
Sin embargo, tal vez desconozca que la primera ocasión en que se festejó tal efeméride en la mayor de las Antillas fue el 19 de junio de 1938, es decir hace ahora ocho décadas. Ello se debió a la iniciativa de una gran escritora y artista: Dulce María Borrero.
Ella abogó por la generalización en nuestro país del homenaje a los padres, cuyo más remoto antecedente corresponde a la propuesta de la norteamericana Sonora Dood, en el ya lejano año de 1909, cuando intentó la promulgación en su país de una fecha dedicada a los padres.
En Cuba, desde el punto de vista filatélico, la efeméride tiene su reflejo más directo en las tarjetas postales que cada año pone a disposición del público el Grupo Empresarial Correos de Cuba (GECC). Se trata de hermosas y coloridas piezas que además de servir para transmitir mensajes de amor y reconocimiento son coleccionadas por los filatelistas.

El lema de la presente Campaña por el Día de los Padres es: Súper papá. Según directivos del GECC se quiso ofrecer un reconocimiento especial a los padres en cada una de las etapas de la vida. Con atractivos diseños de Roberto Roiz se logró un cambio visual fresco.
Las diez postales están numeradas —una solicitud de los filatelistas a fin de viabilizar su estudio— poseen un porteo pagado para el territorio nacional; de querer enviarse al exterior tendrá que adicionarse el franqueo correspondiente a cada área geográfica.



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