La Habana, Cuba. - El plan de ingreso a las universidades cubanas para el curso 2010-2011 de acuerdo a las necesidades de la economía para la formación de profesionales contempla un número de plazas de carreras agropecuarias, técnicas y de ciencias básicas que junto a las pedagógicas representan más del 60 % de las ofertadas.
Un número superior a ocasiones anteriores y resulta comprensible si tenemos en cuenta que no es viable ni prudente formar profesionales en aquellas especialidades que el país no necesita en un futuro ubicar. Ahora bien, esta no es una camisa de fuerza. Se trata de ofertas que el Ministerio de Educación Superior coloca a disposición de los educandos pero siempre y cuando resulte del interés de los mismos perfilar sus intereses hacia este tipo de carreras.
La falta de motivación hacia el estudio de Agronomía por ejemplo, es perceptible. Una reciente visita a la Universidad Agraria de la Habana (UNAH) me permitió acercar mi sentido lógico sobre el tema a cuestiones tangibles para poner los papeles sobre la mesa.
Los desafíos para revertir esta situación y despertar un marcado incentivo en las nuevas generaciones hacia el estudio de carreras agropecuarias definen las estrategias de trabajo de ese centro de altos estudios con sede en la provincia de La Habana.
María Irene Balbín, rectora de la UNAH insiste en que el primer objetivo que persiguen es formar un ingeniero agrónomo integral y crear las bases para que los egresados se queden en el lugar de hace falta una vez cumplido su período de servicio social.
“Nosotros tenemos que formar generaciones de profesionales que sean incondicionales a la necesidad de poner todo su conocimiento, todo su desarrollo profesional en función de la producción de alimentos en todo el país porque es esta la única manera de reducir importaciones. Nosotros aquí en la provincia tenemos áreas muy provechosas y hay que hacerlas producir pero para ello hay que capacitar el personal primero.”
Muchas de las opiniones sobre este tema sostienen la exigua orientación vocacional latente y la negativa a trabajar la tierra se hace entonces más creciente.
Una nueva estrategia se ha anunciado recientemente para captar a estudiantes de 11no grado y posibilitarles el estudio del 12 en la propia universidad. Este experimento, por llamarle de alguna forma se realizó satisfactoriamente en algunas universidades pero con el fin de que los interesados estudiaran carreras de ciencias básicas, es decir, Física, Química, Biología y Matemática.
Para poder acceder a esta opción primero tienen que aprobar los exámenes de ingreso, que serían Biología para la carrera de Agronomía y Matemática para Ingeniería Agrícola.
Un gran número de muchachos y muchachas se han mostrado interesados en esta experiencia comenta la rectora de la UNAH aunque admite que no existen condescendencias para el ingreso: “hay que aprobar los exámenes ahora y luego los de ingreso para la universidad.”
Mucho optimismo prima en el sentir de los que se empeñan en formar hombres y mujeres que amen la tierra, que sientan suya la necesidad de hacerla producir. Solo así se intentaría al menos resolver un problema de gran importancia para nuestra economía en la actualidad. Depende de las nuevas generaciones y depende de todos los que podamos contribuir al apoyo de esta idea.