
Por estos días en los que los diputados cubanos debatieron en comisiones de trabajo la realidad socioeconómica de la isla; en los que se proclamó, para su entrada en vigor, una nueva constitución en la que se encuentra recogida las principales leyes de nuestra Cuba; se hace necesario pensar en las cosas que no estamos haciendo bien.
Y cuando digo esto me refiero al llamado que han realizado las principales autoridades gubernamentales y partidistas. Un llamado a ser mejores, a trabajar como dijera el General de Ejército, “sin prisa, pero sin pausa”. A superar aquellas cuestiones que, si dependen de nosotros los cubanos, y que mayormente se encuentran en el orden subjetivo.
Esta foto de #VladimirMolina de @PrensaLatina_cu dice tanto, lo dice todo. Esta foto me hace sentir más orgullosa de ser cubana. @RaulCastroR y @DiazCanelB simbolizan la continuidad de la #Revolución que nos legó la generación histórica de #FidelCastro #SomosContinuidad 🇨🇺 pic.twitter.com/vKcFJpNTjE
— Angélica Paredes (@aparedesrebelde) 11 de abril de 2019
Desterrar la desidia, la lentitud, la incapacidad de dar respuestas adecuadas a los asuntos que nos competen, así como otras cuestiones que lastran las posibilidades de impulsar el crecimiento económico.
Cambiar mentalidades de cuadros y subordinados, lo que hacen es obstaculizar la solución de problemas mínimos, acumulados en el transcurso del día y que no dependen de la tardía respuesta, llegada “de arriba”, ni de otro país.

Si es cierto que para alcanzar el desarrollo que queremos deben existir determinadas condiciones económicas y recursos de lo que el país, no dispone.
Pero el crecimiento de un país también está asociado a la idoneidad, a limitar trámites burocráticos, a la competencia, al esfuerzo, y más, relacionado todo con la mentalidad.
De igual forma, transformar la manera de pensar significa, fortalecer el respeto a la institucionalidad y en su efecto desterrar acciones como el compadreo, la tolerancia hacia lo mal hecho y la falta de exigencia con los demás y para con nosotros mismos.
Es por ello que cambiar la mentalidad, deja de ser una simple expresión para convertirse en un imperativo en el mejorar la sociedad cubana.
No es tarea sencilla. Es por ello que el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros nos sigue convocando a esa transformación de la subjetividad y pensar en país.
Trabajemos instalando la belleza y la cultura del detalle como prácticas de vida. Venciendo la inercia de los cansados. Contagiando de entusiasmo y optimismo a los comprometidos. Entendiendo que la belleza del peor momento está en el tamaño de los desafíos.#SomosCuba pic.twitter.com/fOtCe0pk93
— Miguel Díaz-Canel Bermúdez (@DiazCanelB) 14 de abril de 2019
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