
“Ningún espíritu extraordinario ama por sí, sino por no causar dolor a los que le han hecho la merced de quererlo. De preferencia inspiran a Pombo lo hermoso y lo débil. Encantadores versos ha escrito, y como de padre amante, para las escuelas y los niños. Su alma es por igual apasionada y honrada (…)”.
Así escribió nuestro héroe nacional José Martí acerca de Rafael de Pombo y Rebolledo (Colombia. 1833-1912) traductor y diplomático, pero sobre todo un excelente escritor infantil, razón por la cual se lo llama el Poeta de los Niños.
Sus obras siguen deleitando a los niños. Se ha dicho, y con total razón, que ha acompañado a todos los colombianos en la infancia, con relatos en los cuales infantes, animales y viejecitas son los protagonistas.
Para complacer a su padre se hizo ingeniero civil, pero lo suyo no eran ni las construcciones ni la tecnología sino la literatura. Tras graduarse de ingeniería tomó las armas en defensa del gobierno constitucional de su país en 1854. Luego, fue Secretario de la Legación en Washington, Estados Unidos, donde permaneció durante diecisiete años dedicado a trabajos literarios. De esa época datan los llamados Cuentos Pintados.
De retorno a su país, se instaló en Bogotá, donde realizó trabajos de arte y literatura y fungió como Secretario Perpetuo de la Academia de la Lengua.
Excelente periodista, dan fe sus trabajos en La Siesta, así como en El Cartucho y El Centro; trabajó como libretista de óperas. El 20 de agosto de 1905 fue coronado, en el Teatro Colón, como Poeta Nacional de Colombia, como justo reconocimiento a su labor.
Después de ello se recluyó en su casa hasta su muerte en 1912 donde pasaba sus días dedicado a la lectura, a escribir versos en minúsculos trozos de papel y a mantener una activa correspondencia con sus amigos don Rufino y don Ángel Cuervo.
Nunca decidió publicar sus poesías -aunque a solicitud de sus múltiples admiradores- permitió que anunciaran algunas ediciones. Solo después de su fallecimiento se emitió una orden por parte de un tribunal para inventariar su papelería y se compiló su obra poética.
Entre sus principales piezas están: El renacuajo paseador, también conocida como Rinrin Renacuajo; Mirringa mirronga, conocido como La gata candonga; La pobre viejecita; Simón el bobito, traducción y versión del poema Simple Simon; El Mosquito feliz, también conocida como Limpia tu nariz; Juan matachín; Cutufato y su gato; El gato bandido; El niño y la mariposa; Las siete vidas de gato.
De este artista, nombrado en noviembre de 1912 Gloria de las letras colombianas, se han realizado hasta la fecha tres emisiones postales. La primera, de 1980, referida a la Navidad, reprodujo temas de sus cuentos Las siete vidas del gato, El renacuajo paseador y Simón el Bobito, mientras en el sobre de primer día el cachet muestra una alegoría a La Pastorcita. En tanto la segunda, puesta a circular el 4 de diciembre de 1985, forma parte de una emisión constituida por dos piezas, una de las cuales -con un facial de 15 pesos- alude a la Fundación Rafael Pombo para la niñez y muestra su logotipo.
Esta institución, inaugurada en 1985, se encuentra en la casa natal del poeta, dispone de una biblioteca con unos 4000 títulos que alberga toda su obra literaria infantojuvenil, donde las muchachas y muchachos pueden disfrutar de las salas de lectura, salas de multimedia y diversas actividades lúdicas y académicas, visitas con guía o vacaciones recreativas, ferias y festivales.

Especial significado reviste la emisión Rafael Pombo Centenario de su fallecimiento 1912 – 2012 pues, entre otras cosas, formó parte del Plan Nacional de Lectura y Escritura Leer es mi cuento. Vale señalar que el Gobierno Nacional de Colombia y el Ministerio de Cultura declararon el 2012 como el “Año Rafael Pombo. Puesta a circular el 23 de agosto de 2012, en el Museo Nacional de la ciudad de Bogotá, está compuesta por 8.334 hojas bloque, su impresión corrió a cargo de la empresa francesa Cartor Security Printing, una de las más prestigiosas del mundo.
Cada hoja bloque está conformada por 12 sellos y cuenta con bandeletas que ilustran las principales obras infantiles escritas por Pombo: Juaco el ballenero, Tía Pasitrote, Las siete vidas del gato, La marrana peripuesta, Pastorcita, La pobre viejecita, Juan matachín, Juan chunguero, El renacuajo paseador, Mirringa mirronga, El niño y la mariposa y El pardillo.
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