La Habana, Cuba. - El tema de los inicios del cine en nuestro país es fascinante; por eso volvemos siempre con esas historias.
Eran tiempos en que como ¨La fiebre del Oro¨, en su momento y lugar, un virus (esta vez benigno) se apoderó de muchos cubanos. Unos aprovechaban la nueva forma de expresión artística para emprender jugosos negocios, y otros veían en él una divina manera de desarrollar su intelecto, de forma insospechada hasta entonces.
La noche de la inauguración del cine Actualidades, debutó un grupo de los llamados ¨parlantes¨, que hablaban tras la pantalla, haciendo una especie de doblaje de los textos que en aquellos silentes momentos (1906) debían decir los actores.
En Septiembre del año siguiente, se presentan en el Teatro Payret los ¨ruidistas¨, llamados así porque eran los que hacían los conocidos hoy como ¨efectos sonoros¨ (pasos, ladridos, cierre de puertas etc.), también colocados detrás de la pantalla, buscando una armonía con lo que sucedía en la película, junto a sus ¨hermanos¨ parlantes.
Ante estas circunstancias, en 1909, el Teatro Principal de Camagüey da un paso totalmente revolucionario, inaugurando un sistema sincronizado con la película que la aportaba el sonido, valiéndose de discos fonográficos, pero esto no resultó.
Poco antes, el Teatro Albisu había utilizado al efecto, un aparato llamado Sincromo, fabricado en París; que era algo así como un fonógrafo con amplificador, instalado en una bomba de vacío. Tampoco duró mucho.
Con otras historias acerca de nuestro cine del ayer, aún no contadas desde esta página, volveremos muy pronto.