
Francisco llegó en julio pasado a América Latina como un hijo que regresa a su casa natal, con extraordinaria popularidad y fuente de orgullo, pues representa el primer pontífice de la región.
América Latina y el Caribe cuentan con cerca de 425 millones de católicos, el 39 por ciento del total mundial, según estadísticas.
El Obispo de Roma traía tres naciones como destino: Ecuador, Bolivia y Paraguay. Una amplia agenda y temas como la destrucción ambiental, los derechos de los pueblos indígenas y el legado de la iglesia en la región.
El Sumo Pontífice llegó a Ecuador el 5 de julio… Fue recibido por miles de fieles y por el mandatario Rafael Correa…
Su primera misa fue en la ciudad de Guayaquil y se dedicó al tema de la familia. En momentos en los que el país ecuatoriano necesita de un diálogo nacional debido a los conflictos internos que vive, Francisco recordó con lenguaje claro y conciso los desafíos de la evangelización del mundo actual, los retos de la Iglesia Católica en la misión de anunciar una fe liberadora no excluyente y que busque la unidad.
Partiendo de los sueños de independencia de un continente hace más de dos siglos, Francisco reafirmó su vocación hacia una fe comprometida socialmente, y de inclusión a los desfavorecidos y a todas las personas.
Mientras, la visita de Francisco a Bolivia estuvo cargada de simbolismo. Allí el papa se reunió con los movimientos sociales en Santa Cruz de la Sierra, donde pronunció un histórico y contundente discurso. Empezó pidiendo perdón en nombre de la Iglesia Católica por sus pecados durante la conquista de los pueblos originarios.
El sucesor de Pedro hizo un llamado para destruir el “nuevo colonialismo”, que ha impulsado la desigualdad, el materialismo y la explotación de los pobres.
En el II Encuentro de Movimientos Populares participaron delegados de unas 40 organizaciones populares como los Sin techo de Brasil, el Movimiento de Trabajadores Excluidos (MTE), más conocidos como cartoneros de Argentina, y el movimiento agrario de Paraguay, entre otros.
Francisco criticó "la concentración monopólica de los medios de comunicación social", la cual consideró que es "otra de las formas que adopta el nuevo colonialismo".
El cierre de su gira latinoamericana fue en Paraguay. Allí visitó a los más desfavorecidos, cerca de 23 mil familias que viven en el suburbio del Bañado Norte, en Asunción, y ofició una misa a la que asistieron un millón de personas, que fue un auténtico homenaje a la cultura popular y guaraní del país.
El noveno viaje de Francisco al exterior, y el segundo a América Latina después del celebrado a Brasil en julio del 2013, estuvo marcado por discursos históricos, gran impacto mediático, y reafirmación de la cercanía de su papado con el continente latinoamericano.
En septiembre el jefe de Estado del Vaticano y líder de la Iglesia Católica volverá a América primero a Cuba del 19 al 22 y luego a Estados Unidos donde permanecerá hasta el 27.
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