
La dirigencia del independentismo en Cataluña insistió este miércoles en rechazar las actitudes violentas, como las que asomaron anoche en las principales ciudades de esa región autónoma española, durante las protestas contra la condena a prisión de la mayoría de los líderes separatistas encausados por el proceso soberanista del 2017.
Más de un centenar de heridos, decenas de detenidos y numerosos daños dejó esa jornada de contenedores de basura ardiendo, barricadas, cargas policiales y manifestantes con la cara tapada.
Algunos analistas y políticos consideraron esas imágenes como una prueba de la radicalización de una parte de movimiento separatista y de la desobediencia civil organizada contra la sentencia del Tribunal Supremo de España contra nueve dirigentes separatistas.
Sin embargo, el gobierno regional de Quim Torra, bajo control independentista, el expresident Charles Puigdemont, diputados, alcaldes y hasta los mismos condenados por la máxima instancia judicial española rechazaron la violencia y denunciaron que hubo infiltrados que provocaron los disturbios.
🔴 El presidente catalán Quim Torra se une a los manifestantes independentistas que caminan por la AP-7
— 24h (@24h_tve) October 16, 2019
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Los menos interesados en una deriva violenta que justifique una intervención del Estado central español en la autonomía catalana, son los propios soberanistas, por lo que observadores confían en que lo sucedido anoche haya sido muy puntual, al tiempo que alertaron que siempre puede haber personas o grupos interesados en que las cosas se deriven hacia la confrontación directa.
Con los partidos de la derecha exigiendo la aplicación de medidas excepcionales en Cataluña, incluida la ley de seguridad nacional, el presidente del Gobierno en funciones, Pedro Sánchez, no descartó este miércoles ningún escenario, desde la firmeza, la proporcionalidad y la unidad.
Sánchez confirmó su postura al recibir al líder del derechista Partido Popular, Pablo Casado, tras convocar a reuniones de emergencia con la oposición sobre las escenas de guerrilla urbana de anoche durante las protestas en la capital catalana, Barcelona.
Firme y rotunda condena a la violencia que busca romper la convivencia en Cataluña. Hoy me reuniré con los dirigentes de PP, Cs y UP para transmitirles la determinación del Gobierno de garantizar la seguridad, con firmeza, proporcionalidad y unidad.
— Pedro Sánchez (@sanchezcastejon) October 16, 2019
Todo nuestro apoyo a las FCS.
La derecha acusa una y otra vez a Sánchez de débil frente a los independentistas catalanes, pero el líder de la coalición izquierdista Unidas Podemos, Pablo Iglesias, pidió al mandatario que no ceda a esas presiones y No aplique medidas excepcionales como suprimir la autonomía catalana o recortar derechos civiles.
Por el contrario, Iglesias reclamó a Pedro Sánchez que abra espacios de diálogo con todos los partidos para solucionar el escenario de violencia que se vive en la región más rica de España.
Entre tanto, el ex vicepresidente del gobierno catalán y líder del partido izquierdista ERC, Oriol Junqueras, llamó a movilizarse en la calle y en las urnas, ha pedido acabar con la represión y cree que la amnistía es el mejor mecanismo para iniciar un diálogo que haga posible una solución política.
Junqueras es uno de los nueve líderes independentistas condenados a prisión por su participación en el proceso soberanista del 2019.
A la jornada de disturbios de anoche en varias ciudades catalanas, le han seguido hoy nuevas movilizaciones, con marchas desde cinco urbes de la región para converger en la capital, Barcelona, el próximo viernes, cuando están previstan una huelga general y una manifestación multitudinaria.
Se trata de una iniciativa que la ANC quiere convertir en una respuesta de país, considerando como tal a Cataluña, ante la sentencia del Tribunal Supremo de España a los líderes independentistas.
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