
En el deporte, como en la vida, se producen grandes cambios en poco tiempo. En no pocas ocasiones, de un año para otro, lo que ocasiona resultados sorprendentes; aunque lo que predomina es un proceso de evolución que permite seguir el desarrollo de atletas y equipos.
Por ejemplo, en el béisbol, de la temporada 55 a la actual 56, hemos tenido grandes saltos y caídas; de todo ha habido. Digamos, de un pobre desempeño de Camagüey durante muchas campañas, incluida la anterior, en esta, su juego ha sido muy superior, al terminar la primera fase en el sexto lugar, después de ocupar las últimas posiciones en muchas Serie Nacionales. Claro, la estructura cambió y no alcanzó la clasificación directa.
En sentido contrario, Pinar del Río e Industriales, habituales contendientes por el campeonato, ahora no finalizaron entre los ocho primeros.
Pero de otra forma, es más sorprendente el grupo de vanguardia. Durante algunas temporadas, casi no marcaban el paso los equipos orientales, muy pocos clasificaban a la segunda etapa, y ahora se ha dado todo lo contrario.
Ciego de Ávila, Villa Clara (tradicionalmente en la zona oriental), Granma, Holguín, Camagüey y Las Tunas, seis de los ocho primeros son de la zona del Este. Ojalá no hubiera provincias con bajo rendimiento y que la clasificación sea por excelencias y no por carencias. ¡Qué todos los equipos luchen de igual a igual! ¡Qué se de evolución en todos! ¡Que no haya caídas en picada!
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