Sin embargo, Estados Unidos pretende cuestionar y descalificar todo proceso político que se aparte de su "modelo" de democracia representativa, intenta "supervisar" elecciones en cualquier parte del mundo y presenta su sistema como "el que todos los Estados deben adoptar para ser considerados democráticos".
Es sobre la base de esos postulados, que se erige el sistema político cubano, una propuesta escogida y defendida por los propios ciudadanos, genuinamente autóctona, fundamentada en la independencia y la soberanía.
Las virtudes del sistema electoral en
En ese plan del gobierno estadounidense dirigido a una supuesta supresión del Sistema Político Cubano, se establece, tomado de
Frecuentes escándalos de corrupción, fraude, competencia de recursos financieros entre los adinerados candidatos: todo esto y más se ha visto en el sistema electoral estadounidense. Los gastos de las campañas son multimillonarios. Es un complejo engranaje político en el que los turbios pasos electorales se dan en estrecha coordinación con los intereses industriales, financieros y comerciales que controlan la superpotencia.
Ya en el siglo XIX, el prócer independentista José Martí (1853-1895) había comprendido que aquel enlodado ejemplo norteamericano no podía serle útil para el proyecto político de la nueva República que anhelaba.
La lección fue aprendida para siempre, por sucesivas generaciones de cubanos.
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