
Donativo a niños con cáncer en el Hospital Pediátrico Juan Manuel Márquez. Foto Rosemary Bernal
Ayer fui humana y solidaria, me refiero a los valores que definen nuestra idiosincrasia. Me sentí útil al ver que hice con mi acción felices a los demás. Y es que la solidaridad y la humanidad nos caracterizan como cubanos. Principios que es bien difícil percibir hoy en día, tanto dentro como fuera del país.
En un mundo colmado de guerra, enfermedades, desastres naturales y humanos, un pequeño gesto de amabilidad puede significar una gran alegría.
Extender la mano en momentos difíciles de su vida, sin intereses lucrativos, reconforta el alma; nos permite mirar al futuro con la convicción de que un mundo mejor es posible.
Soy de las personas privilegiadas que pueden tener contactos casi diarios con las redes sociales, pues mi profesión de periodista lo permite. A través de ese intercambio conozco personas de diversas naciones, profesiones y oficios. En esa reciprocidad conocí a Carlos Godoy González, médico cirujano chileno quien interesado por los acontecimientos del 17 de diciembre del año pasado, suceso que marcó historia en nuestro país y que ningún cubano olvidará, me contactó.
En principio su interés era conocer que acontecía en la isla ese día; preguntaba por Gerardo Hernández, Antonio Guerrero y Ramón Labañino, quería saber si era real que regresaban a tierras cubanas y a partir de ese momento, me inundó con interrogantes y comentarios sobre la cotidianidad de los isleños. Siendo sincera pensé que era un cubano radicado en el exterior; ¿quién imaginaría que con ese nombre fuera chileno?
Era y sigue siendo normal amanecer en el trabajo y encontrar en Facebook un comentario suyo, actualizándome de su vida y preguntando por mi entorno. Entonces me comunica que visitará por primera vez Cuba y me sorprende diciendo que en cuanto aterrice quiere hacer un donativo a niños con cáncer. Una forma de sentirse más cerca de los cubanos y manifestarle su apoyo a los médicos, al personal de salud y a todos los familiares que luchan por el futuro de los niños. Debo confesar que me tomó por sorpresa.
En un contexto internacional marcado por la recién concluida Cumbre de la CELAC en Costa Rica, donde se reafirmó la necesidad de fomentar el apoyo e integración entre nuestros pueblos, la iniciativa de Carlos es un ejemplo de estos principios llevados a la práctica, a nuestra realidad más inmediata.
Siempre somos nosotros los que entregamos sin esperar nada a cambio pero cuando sucede a la inversa, nos sorprende. Pues cumplí su sueño, lástima que por cuestiones ajenas a su voluntad no pudo presenciar las caras de agradecimiento de las madres e infantes de la sala de oncología del Hospital Pediátrico Juan Manuel Márquez, situado en el municipio de Marianao, al oeste del centro de La Habana, capital de Cuba.
Mucho tuve que concentrarme para no llorar en ese encuentro espontáneo, sincero, cargado de emotividad y sentimiento. Por suerte no fui sola, me acompañaron las colegas Heidi González y Rosmerys Bernal, quienes sin poderlo evitar, hicieron dotes de su profesión y dejaron memorias gráficas del momento. En agradecimiento los familiares de los niños no encontraban palabras exactas para retribuirnos tal gesto, su emoción quedó reflejado en un video que compartiremos con ustedes.
Gracias Carlos por hacerme parte de este inolvidable gesto. (Coautora: Rosmery Bernal)
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