
El boxeo cubano coronó este sábado a tres de sus cinco aspirantes al trono en la jornada del adiós y lideró con seis fajas el torneo de esta disciplina de los XVII Juegos Panamericanos Toronto 2015 que concluyen este domingo.
En velada con parecidos a la de este viernes, cuando el saldo fue similar, el ligero Lázaro Álvarez, el semicompleto Julio César La Cruz y el supercompleto Leinier Peró siguieron los pasos dados entonces por el pluma Andy Cruz, el mediano Arlen López y el crucero Erislandy Savón.
La cosecha permitió aventajar a Canadá (3-0-3), Estados Unidos (2-1-2), Venezuela (1-2-3) y México (1-1-3), en un escalafón que incluye la lid para damas, pero fue inferior a la de Guadalajara (8-1-0), aunque este sábado el welter Roniel Iglesias pareció despojado del éxito.
Lo mejor fue protagonizado por un Álvarez que exhibe par de supremacías mundiales y parece empeñado en quedarse con todos los lauros a su alcance, pues combinó precisión en el golpeo y defensa sin manchas y reeditó la sonrisa de Guadalajara 2011, al derrotar 3-0 (30-27, 30-26, 30-27) al mexicano Lindolfo Delgado.
Salí a hacer mi trabajo, a pelear limpio y marcar la distancia para evitar que los jueces pudieran tener dudas, dijo el también bronceado olímpico.
Es un triunfo que dedico a Fidel, a Raúl, al pueblo y a la afición que nos ha seguido, además de la familia, que constituye un aporte imprescindible en la carrera de los atletas, sentenció.
La Cruz, otro con dos hegemonías orbitales, no mostró su habitual soltura desde el comienzo y ello fue aprovechado por el venezolano Albert Ramírez para “enredar” las acciones, pero desde el segundo acto se acercó más a su movilidad y rapidez en los golpes para validar el 3-0 (30-27, 29-28 y 30-27) y reiterarse rey de estos escenarios.
Estoy muy contento con este título, enfatizó el astro poco antes que Peró se sumara a los bicampeones, aunque en la división inmediata superior a la defendida en suelo mexicano.
Ahora derrochó empuje ofensivo de principio a fin ante el venezolano Edgar Muñoz, quien aceptó la intensidad de los intercambios y terminó por recibir y desgastarse más sobre el ring instalado en el Centro Deportivo de esta urbe, testigo del veredicto de 2-1 (29-28, 29-28, 28-29).
Del lado de los reveses es justo decir que Veitía y Roniel tuvieron oponentes muy entregados en el estadounidense Antonio Vargas y el venezolano subtitular del mundo Gabriel Maestre, por ese orden.
El norteño, de más altura y alcance, mostró ímpetu y proyectó una imagen dominadora para convencer a los oficiales, que le concedieron el 3-0 (29-28, 29-28, 30-27) aunque en algunos quedaron dudas sobre la justeza de ese parecer.
Más claro fue el equívoco en torno a Iglesias, sin quitar méritos a la conocida vocación ofensiva del sudamericano. El caribeño marcó pautas en el primer acto y nunca se vio por debajo en los restantes pese a abandonar la larga distancia, en la que ejerció mayor autoridad, para aceptar los intercambios continuos.
Al cierre, el anunciador local hizo público el 2-1 (29-28, 29-28, 28-29), mientras que la afición agradecía el espectáculo y ganaban terrenos las críticas a un quehacer judicial que hizo recordar pasajes muy desagradables para la imagen de este deporte.
No me ganó, y se lo he dicho al bajar del podio”, opinó el cubano. Sé que di los mejores golpes y que buena parte de los suyos se quedaron en mi guardia, y él también lo sabe”, añadió rumbo a los camerinos.
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