
Como los magos, que siempre nos deparan una sorpresa, son los promotores del Bosque Martiano del Ariguanabo, en la provincia de Artemisa, que este 19 de mayo arriba a su 19 aniversario.
Al respecto, Alfredo Ruiz Fleitas, su actual director, nos cuenta en exclusiva: “En el Bosque siempre hay algo nuevo; tenemos la altísima responsabilidad de renovarlo constantemente para que los visitantes encuentren algo especial y se percaten de que aquí se continúa generando ideas, que no nos detenemos”.
“Así, en este aniversario tendrá lugar la ampliación del Aula ecológica, en la que los estudiantes del territorio y de otros lugares, así como el público en general, pueden conocer acerca de la rica biodiversidad cubana. Tratamos siempre de educar, de enseñar a amar nuestro entorno, la flora, la fauna y la importancia que reviste su preservación para la vida en la Tierra”.
En esa área del Bosque Martiano, los asientos son grandes piedras, y el techo es el cielo y las ramas de frondosos árboles citados por José Martí en sus diarios y otras obras. También, en piedra o ferrocemento aparecen estilizadas imágenes de animales autóctonos como el almiquí, el gavilán caguarero, el carpintero real y la jutía conga por solo citar algunos.
Grandes piedras recogen datos relativos a la diversidad biológica cubana, el concepto de endemismo. En una aparecen señaladas 14 joyas de la fauna nacional a partir de los estudios del Doctor Vicente Berovides, como el almiquí, el insectívoro, más grande del planeta, el zunzuncito, la ranita, el murciélago mariposa, estos dos últimos entre los más pequeños del mundo, el cabrerito de la ciénaga y las polymitas, los caracoles más bellamente coloreados.
Se complementan las informaciones con conceptos sobre la conservación. La tierra aparece en color rojo, el agua, en azul y la vida en verde. “El origen de toda la biodiversidad surgió en el mar, por eso realizamos un pez como base para poner todas las joyas”, precisa Alfredo.
Como parte de los festejos, se ha previsto la entrega de especies como el manajú, la palma petate y árboles frutales a escuelas del territorio, para apoyar la reforestación y la jardinería con las especies endémicas que nos identifican como nación.
Se trata de una iniciativa del proyecto ecológico Guardianes de la naturaleza del Bosque Martiano del Ariguanabo que tiene como objetivo la reproducción de especies endémicas y autóctonas cubanas en peligro de extinción con énfasis en las mencionadas por Martí en su Diario de Campaña para apoyar la creación de bosques y jardines martianos.
El Bosque Martiano del Ariguanabo, en San Antonio de los Baños se creó el 19 de mayo de 1994, en el 99 aniversario de la caída en combate de nuestro Héroe Nacional. Su fundador es Rafael Rodríguez Ortiz, Felo, un fervoroso martiano que con amor y dedicación levantó piedra a piedra, sembró planta a planta, muchas de ellas traídas del extremo oriental del país, una institución que es orgullo de toda Cuba.