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El Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso resplandece día a día ante los miles de transeúntes nacionales y extranjeros que observan con asombro la majestuosidad y elegancia del inmueble.
Considerada una de las construcciones más espectaculares de Cuba, la edificación ha acogido las actuaciones de importantes figuras de las artes internacionales como Sarah Bernhardt, Eleonora Duse, los cantantes Enrico Caruso y Pablo Casals, las bailarinas Fanny Elssler y Anna Pavlova, los músicos Luis Moreau Gottchalk, Teresa Carreño, Claudio Brindis de Sala, Ignacio Cervantes y Ernesto Lecuona, entre muchos.
Además, la institución ha sido testigo de importantes sucesos como los experimentos de transmisión acústica realizados por el italiano Antonio Meucci, que con posterioridad lo llevaron a la invención del teléfono.

El teatro activo de mayor antigüedad en Latinoamérica, fue erigido a principios del siglo XIX como sede del Centro Gallego de La Habana y ha tenido varios nombres desde su fundación, entre ellos Gran Teatro Nacional, Teatro Estrada Palma, Teatro García Lorca y Gran Teatro de La Habana.
Hacia el 1830 fue establecido como Teatro Tacón, y rebautizado en septiembre de 2015 con el nombre de Alicia Alonso, una de las grandes figuras de la danza clásica en el mundo y creadora del Ballet Nacional de Cuba.
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Uno de las mayores atracciones es la Sala Federico García Lorca, donde se encuentra coronando su techo una la lámpara checa con cristales de bohemia, donada por el Historiador de la ciudad de La Habana Eusebio Leal y muy parecida a la famosa araña del Teatro Tacón.
Este espacio cuenta con 1 147 capacidades, posee paneles acústicos y un equipamiento técnico de audio y luces de primer nivel.
El teatro cuenta también con la Sala Ernesto Lecuona con 165 plazas, la que después de la restauración, realizada entre 2013 y 2015, se mantiene como cuna de la música de cámara y concierto, en homenaje al más universal de los músicos cubanos.

Está además la sala Alejo Carpentier, ubicada en el último piso del teatro, que en estos momentos se encentra como fue concebida en el momento de su construcción: un salón abierto con una especie de palco en el centro donde las orquestas subían a hacer sus descargas en los grandes bailes de antaño.
El lobby de acceso a los salones del teatro resguarda una escultura en bronce de la prima ballerina assoluta, realizada por el artista José Villa Soberón, para de esta manera eternizar la presencia de Alicia.
Este año la institución arriba a sus 180 años. Y como parte de las celebraciones ha realizado una iniciativa verdaderamente genial, sobre todo para los amantes de la danza.

Los visitantes al coliseo han disfrutado de la modalidad Teatro por dentro, un recorrido especial por el interior de la institución que ha permitido conocer espacios y áreas de trabajo a los que habitualmente no se tienen acceso.
El escenario, el área técnica, los sótanos, la cubierta del teatro y los camerinos, incluyendo el que regularmente utilizó la legendaria bailarina Alicia Alonso.

Testigo de la más genuina tradición operística, danzaria, musical y dramática, el Gran Teatro de La Habana Alicia Alonso se erige hoy como uno de los más elegantes y majestuosos de América Latina.

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