
“Amanecemos entre órdenes”, escribió José Martí en su Diario de Campaña el 15 de abril de 1895. Pero al caer la tarde, recibió un nombramiento tal vez inesperado que, por supuesto, no dejó de anotar. El General en Jefe Máximo Gómez Báez, le comunicó que el Ejército Libertador lo nombraba Mayor General. “Lo abrazo. Me abrazan todos”, consignó el Apóstol.
El historiador militar Roberto Pérez Rivero, sostuvo que el ascenso a Mayor General reconocía al hombre, que sin estudiar en escuela militar alguna, pudo diseñar la estrategia de una revolución, de una guerra, a partir de múltiples experiencias.

El historiador militar cubano Roberto Pérez Rivero, recordó que de una u otra forma, José Martí se vinculó a las tres guerras por la independencia, y que la última (extendida hasta 1898) fue concebida, pensada y organizada por él.
Pérez Rivero significó el estudio profundo del héroe de las experiencias del 1868, de la Guerra Chiquita, de las luchas de los anamitas, de las campañas por la independencia de las Trece Colonias, y de la ulterior contienda entre el Norte y el Sur de los Estados Unidos.
El relevante historiador militar cubano, declaró que José Martí fue un observador profundo de la saga libertadora de Simón Bolívar, de Antonio José de Sucre, de Bernardo O´Higgins, y de José de San Martín.
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