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“La Revolución cubana no se detendrá ante nada”, así dijo Camilo el 21 de octubre de 1959, en el teatro Agramonte de la provincia de Camagüey. Sus palabras quedaron grabadas para que generación tras generación hicieran suyo el compromiso de dar continuidad a una obra de verdadera justicia social.




Han pasado 60 años. El Comandante del sombrero alón dejó su huella entre los miembros de la Columna Invasora número 2 Antonio Maceo, entre los pobladores de Yaguajay, entre los trabajadores, entre los campesinos, entre los milicianos, entre los deportistas… porque sus ideas se convirtieron en arma poderosa: “Los hombres que aspiran a ver esta Patria entre los primeros países del mundo, que se pongan de pie y digan presente”.


Su llamado hoy se sigue escuchando; llena de gloria a miles y miles de cubanos que lo honran. El mar se pinta de colores para decirle a Camilo que estamos de pie, expresarle que seguiremos trabajando por Cuba, que nos acompañan la fuerza de Martí, del Che y de Fidel; que no claudicaremos, porque su meta y la nuestra es colmar de humanismo la doctrina de la Revolución.


Gracias Señor de la Vanguardia, por guiarnos en estos tiempos de peligro. Tu sabiduría nos convoca de nuevo al juramento desde los versos de Bonifacio Byrne: Si desecha en menudos pedazos/ se llega a ver mi bandera algún día/ nuestros muertos, alzando los brazos, / la sabrán defender todavía.


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