Al igual que no se concibe una genuina comida criolla sin el cerdo asado y un congrí, no podemos imaginar al majestuoso Valle de Viñales, en la occidental provincia de Pinar del Río, sin sus característicos mogotes.
Estas son formaciones cársicas tropicales. Se trata de formaciones rocosas con forma de mesetas resultado de largos procesos de erosión en calizas muy antiguas. La vegetación en su base consistía, originalmente, en bosques tropicales semi caducifolios, pero tuvieron que ceder terreno, en su mayor parte, a la agricultura.
Si usted ha visitado el lugar y es buen observador, se habrá percatado de que en las laderas de estas formaciones casi verticalmente ascendentes llaman la atención el ceibón (Bombacopsis cubensis), árbol de tronco grueso y verdoso, así como las palmeras de los géneros Gaussia y Thrinax.
Como la superficie de las colinas cársicas es extremadamente porosa, las plantas se adaptan al agua de lluvia que se filtra de manera muy rápida. En cuanto a los picos de las montañas son casi inaccesibles, por ello, la vegetación original se ha conservado muy bien allí.
El Valle de Viñales y gran parte de la sierra que lo rodea es Parque Nacional, aprobado en 1999, y declarado en diciembre de ese mismo año como Patrimonio de la Humanidad, en la categoría de Paisaje Cultural por la Unesco, por si fuese poco, ostenta la condición de Monumento Nacional.
Sin duda alguna un lugar para conocer y disfrutar siempre protegiendo su exuberante flora y fauna endémicas y exclusivas, todo un regalo para la vista y el espíritu.
Web premiada con el Premio Internacional OX 2016