• Thursday, 09 de July de 2020
  • 🎧 Voy lleno de Carmen que es ir lleno de fuerza

    2020-05-29 15:28:23 / web@radiorebelde.icrt.cu / Miozotis Fabelo Pinares


    Voy lleno de Carmen que es ir lleno de fuerza
    José Martí, Carmen y el Ismaelillo. Fotos de la autora y Archivo.


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    Camagüey, Cuba.
    - Hoy se conmemora el aniversario 167 del natalicio de Carmen Zayas Bazán Hidalgo, esposa, viuda, y madre del hijo de José Martí.

    Nacida el 29 de mayo de 1853, en la ciudad de Puerto Príncipe, Carmen es una mujer maltratada por la historia, que pocas veces ha reconocido los valores de esta camagüeyana, quien padeció incomprensiones de su propia familia y de la de José Martí, y a pesar de la soledad en que vivió, cultivó en el hijo el amor por el padre y los valores patrióticos.

    Voy lleno de Carmen que es ir lleno de fuerzaLos escritores Adys Cupull y Froilán González, en el libro, Secretos de un viaje. Itinerario de José Martí y Carmen Zayas Bazán por Centroamérica, descubren detalles prácticamente inéditos de la vida de Carmen al lado de Martí, y de ese recorrido para volver a Cuba en 1878.

    Recoge 31 días desconocidos en la vida de José Martí, desde que sale de Ciudad de Guatemala, con su esposa, para embarcar en el puerto hondureño de Trujillo, y regresar a La Habana.

    A través del libro afloran los valores de Carmen Zayas Bazán, cuenta Froilán González.

    Martí señala que después de ese recorrido, había que hablar no del valor romano, sino del valor de Carmen. Esta muchacha refinada, tierna, amorosa, lo acompaña a caballo, en mulos, en carruajes, cruzando ríos hasta llegar a Acapulco, y de allí a Guatemala; y luego a Honduras, en las mismas condiciones.

    Era una mujer extraordinariamente sensible, pues basta leer las cartas que Martí le hace a su amigo Manuel Mercado, hablando de Carmen.

    En el poema que le dedicara en 1877 y publicado en El Cubano, en La Habana, el 12 de abril de 1888, Martí manifiesta el amor que siente por su esposa, Carmen.

                                                      Y se acerca lo humano a lo divino
                                                      Con semejanza tal cuando me besa,
                                                     Que en brazos de un espacio me reclino
                                                     Que en los confines de otro mundo cesa.

    Voy lleno de Carmen que es ir lleno de fuerza

    Es proverbial la fuerza y la resistencia de Carmen, cuando ya embarazada realiza con Martí el recorrido por Centroamérica, hasta Honduras, para embarcar rumbo a La Habana.

    Martí, para no aceptar la ayuda monetaria que el padre de Carmen le ofrece, decide hacer el viaje en mulas, por caminos intransitables, por una escarpada geografía, subiendo mil metros de altura en solo catorce kilómetros, y cruzar grandes barrancos; en trayectos de vegetación exuberante, atravesando riachuelos o quebradas y los vados de caudalosos ríos.

    Así llegan a Puerto Cortés, y de allí, escala en La Ceiba, para tomar otra goleta hasta Puerto Trujillo, donde esperan el vapor, Nuevo Barcelona, de carga de ganado, con marinos maleducados, y donde viajarán cinco pasajeros, entre ellos, Martí y su esposa Carmen, los tripulantes y los animales.

    Voy lleno de Carmen que es ir lleno de fuerza
    Ruta de Martí y Carmen de Guatemala a Honduras.

    Las referencias no eran buenas, como describen los escritores en el libro, Secretos de un Viaje:

    Era un barco militar adaptado para transportar ganado y por ende de olores insoportables, nidos de ratones y buen número de tripulantes carentes de las más elementales normas de urbanidad, caballerosidad, educación y buenos modales, utilizando en su lenguaje palabras muy vulgares. Les advirtieron, además, de informaciones sobre reyertas a bordo, con heridos y lesionados.

    El barco, Nuevo Barcelona, ancla en el puerto de La Habana el 31 de agosto de 1878 y de la nave descienden José Martí y Carmen Zayas Bazán.

    De manera que Carmen fue una mujer que lo amó, y lo siguió hasta donde pudieron sus fuerzas; y Martí dice, que poseía un cariño ejemplar, nobilísima tranquilidad, forma serena para enfrentar los problemas graves, tranquilamente lo alentaba, dispuesta a acompañarlo por los bosques, abnegada amante, delicada y excelsa, raras excelencias de su alma, espíritu celeste, creativa, espíritu altísimo y perfecto que le daba fuerzas.

    Sin embargo, la critican por abandonar a José Martí en Nueva York, adonde viaja con su hijo de doce años, en 1891.

    Cuando ella llega a Nueva York, ya era comentario público los amores de Martí con Carmen Miyares; ¿por qué tenía ella que perdonarlo; a quién iba a acudir para solicitar permiso de regresar a Cuba, si la isla era una colonia española?; en fin, eso hay que entenderlo de esa manera, y centrarnos en la lealtad de Carmen, y la comprensión de ella en las difíciles circunstancias que le tocó vivir.

    De regreso a su Puerto Príncipe natal, Carmen Zayas Bazán también sufre la incomprensión del padre y de la familia, que incluso, la desampara económicamente, valora Adys Cupull.

    Esta camagüeyana, sufrió tanto como él en la separación, aunque yo creo que un poquito más que él desde el punto de vista familiar; ella fue tres veces al extranjero a verlo, con su niño; y fue además, una mujer enfermiza, pues como consecuencia del nacimiento de José Francisco, el 22 de noviembre de 1878, con un parto complicado, que requirió operación quirúrgica; y Carmen quedó muy delicada de salud.

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    Casa de la la calle San Francisco No. 9, hoy Antonio Luaces No. 109, donde vivió Carmen y su hijo José Francisco.

    Descargue aquí el libro “Huellas de José Martí en Honduras”, de Froilán González y Adys Cupull.

    Destacan los escritores el papel de madre de Carmen Zayas Bazán: En el sufrimiento de su vida, y de su fidelidad, porque fue una viuda fiel; ella cría a su hijo pensando siempre en que tenía que ser como su padre; y una de las últimas cartas de Carmen a Martí, es muy ilustrativa...

    Ni amor a riquezas que renuncié, no soñados esplendores para lo futuro, me han hecho entablar esta durísima campaña contigo, es el deber y el amor de mi hijo. Sé que en tu sentir jamás he tenido razón y que has condenado mi vuelta aquí; pero yo creo he hecho lo que debía.

    De mi hijo esté tranquilo, en mi alma no caben miserias, lo enseñaré a que lo ame siempre; y a Dios le pido que le dé una mujer muy semejante a su madre...

    Y finalmente sentencia: “… yo no quiero, sino que olvidemos el pasado, es necesario estar unidos por nuestro hijo, no se le da vida a un ser para sacrificarlo, sino para sacrificarse por él.

    Comenta Adys Cupull sobre otra demostración de lo que hace Carmen para el acercamiento hijo-padre, a través de la carta escrita por el niño, desde Puerto Príncipe, el 7 de agosto de 1886.

    Papá, yo te quiero mucho. Cualquier cosa que tú me mandes me gustará mucho. Mamá sabe que nunca pasa un día sin acordarme de ti. Dicen que soy tu retrato y estoy contento. Muchos besos de tu hijito, Pepe.

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    Y dice Adys Cupull, “ese niño no podía escribir eso, si no está en su mente el amor y el respeto por su padre, y esa persona que le inculca que él se parece a su padre, no puede ser otra que la madre, ¿quién lo conocía mejor que Carmen?”.

    Pide Froilán González, a los cubanos, pero especialmente a los jóvenes, preservar la memoria de Carmen, con este ejemplo de su actuación.

    Estando en Camagüey, enfermó el hijo, y ella le escribe a Martí, le cuenta que estaba mal; y le dice que, si el niño muere, ella prefiere morir junto a él, porque no podría resistir eso. Después de la muerte de Martí, cuando Carmen y su hijo emigran a Nueva York, ella despide a su hijo José Francisco, de 17 años de edad, enrolado en la expedición que sale desde Brooklyn, encabezada por Carlos Roloff, en 1897, para continuar la guerra por la independencia de Cuba.


    Yo creo que así hay que recordar a Carmen Zayas Bazán, con su hijo, independientemente de que haya tenido algunas aprensiones como madre, lo despide y se preocupa de protegerlo, pero en el campo de batalla.

    Para cerrar este acercamiento a la vida de la principeña Carmen, otro detalle curioso: cuando José Martí cae en combate, Carmen reclama el cadáver para darle sepultura en Camagüey, pero las autoridades coloniales españolas le niegan ese derecho como viuda y madre de su hijo.

    Sin embargo, hasta en la muerte, el azar une a José Martí y a Carmen Zayas Bazán, el sábado 30 de junio de 1951, los restos de ambos reciben definitiva sepultura; desde entonces, ella reposará en el Panteón familiar en la Necrópolis de Camagüey; y él, en el Mausoleo erigido en el Cementerio de Santa Ifigenia, en Santiago de Cuba.

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    Panteón de la familia Zayas Bazán en el Cementerio de Camagüey.

    Voy lleno de Carmen que es ir lleno de fuerza
    Interior del Panteón familiar donde reposan los restos de Carmen Zayas Bazán.

    Sugerimos en vídeo la canción "Carmen", el poema de José Martí a su esposa, musicalizado por Amaury Pérez y en la voz de Buena Fe.




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       Adys y Froilán      Cuba

    29.05.2020 - 10:19 pm

    . Un Repootaje bellísimo. (El drama, el romance,valores de Madre y esposa fiel, sacrificio y sufrimiento mutuo) Nos gustó también lainterpretación de Amaury. Favor enviar a Honduras ramososcarrolando@gmail.com Lo agradecemos. Es de la Solidaridad,


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