Y se abrieron las puertas de la libertad (+Fotos)

2018-05-15 14:23:48 / web@radiorebelde.icrt.cu / Lainerys Carbonell González

Y se abrieron las puertas de la libertad

En aquel entonces Isla de Pinos. Una pequeña isla al sur de Cuba, que parecía como destinada a sepultar los fieles ideales de los revolucionarios cubanos de todos los tiempos.

Finca El Abra en la Isla de la juventudRecordando en el tiempo, vemos que en 1844 decenas de acusados de participar en la conspiración de La Escalera fueron desterrados allí; en 1871 José Martí también sería enviado a la Isla de Pinos, donde la familia de José María Sardá lo acogería en su casa colonial en la finca El Abra.

Sobre el Presidio Político en Cuba Martí escribiría horrorizado:
“Dolor infinito debía ser el único nombre de estas páginas. Dolor infinito porque el dolor del presidio es el más rudo, el más devastador de los dolores, el que mata la inteligencia y seca el alma, y deja en ella huellas que no se borrará jamás”.

Durante la tiranía machadista, al secretario de Gobernación Rogerio Zayas Bazán se le ocurrió la idea de construir un presidio “modelo” según él “por su excelente posición geográfica, cerca de Cuba, pero no lo suficiente para que los presos se evadieran fácilmente”.

Así el presidio “modelo” de Isla de Pinos, hoy Isla de la Juventud, se construyó a semejanza de la prisión Jullet, en Illinois, Estados Unidos, con capacidad para albergar a 6 000 presos al refundirse las 24 cárceles que habían en las seis provincias que integraban entonces la República de Cuba.

Pablo de la Torriente Brau, quien fuera uno de los primeros 24 presos políticos de la Generación del 30 encarcelado en este lugar, narró los horrores que los reclusos sufrían allí.

Y se abrieron las puertas de la libertad

En octubre de 1953 Fidel también sería confinado en este presidio, pero lejos de sentirse derrotado por lo que el destino le pudiera deparar, con su peculiar optimismo convirtió la prisión en un sitio para meditar, reflexionar y forjar planes, a la vez que preparó a los compañeros que le seguirían en la consecución de sus sueños; por ello escribió:

Y se abrieron las puertas de la libertad“¡Qué escuela tan formidable es esta prisión. Desde aquí terminó de forjar mi visión del mundo y completó el sentido de mi vida. No sé si será larga o si será breve, si será fructífera o si será baldía. Pero sí siento reafirmarse más mi convicción de sacrificio y de lucha”.

Para el domingo 15 de mayo de 1955 poco después del mediodía, y luego de más de un año, se abrieron las puertas del Presidio “modelo” para dar paso a los primeros moncadistas liberados.

Concluía así una larga batalla de meses librada por el pueblo contra la tiranía batistiana para que esta excarcelara a los participantes de las acciones del 26 de julio de 1953.

Un oficial de la prisión avisa que los asaltantes al cuartel Moncada comenzarán a salir en tres grupos con intervalos de más de 30minutos.

En el primer grupo que abandonó la prisión estaban Pepe Suárez, Jesús Montané, Pedro Miret y Ciro Redondo, entre otros.

Casi media hora después Fidel, Raúl, Almeida, Armando Mestre y otros compañeros, maletas en mano, saludando a la multitud que les esperaba a la salida de la cárcel.

Los artemiseños Ramiro Valdés, José Ponce y Julito Díaz González venían en el tercer grupo.

Con el amanecer del día 16 llegan a La Habana. Cerca de las ocho de la mañana entró el tren de Batabanó. A Fidel lo sacaron por la ventanilla paseándolos en hombros.
Y se abrieron las puertas de la libertad
Un grupo de madres que habían perdido a sus hijos en los sucesos del 26 de julio de 1953, desplegaron una bandera cubana y rompieron a cantar el Himno Nacional. Gesto que pronto fue acompañado por cientos de voces.

Dentro de la multitud estaba la dirección revolucionaria de la Federación Estudiantil Universitaria, encabezada por José Antonio Echeverría. La FEU andaba organizando un homenaje a los presos recién excarcelados y le extendió una invitación a Fidel, quien aceptó, para asumir así el resumen del acto.

Fidel, entre tanta multitud aclamándolo era asediado, también, en plena terminal por la prensa.

“¿Piensa quedarse en Cuba?”, le preguntó uno de los reporteros presentes. “Sí, pienso quedarme en Cuba, luchando a visera descubierta. Combatiendo al gobierno, señalando sus errores, denunciando sus lacras, desenmascarando gangsters, porristas y ladrones”.

Fidel comprendía la necesidad de convencer aún al pueblo de que no existía posibilidad de otra opción. Y señaló “los cubanos amamos la paz pero más amamos la libertad.”

Y se abrieron las puertas de la libertad


 



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   Nilda Parrilla. Hg      nildabeatriz@65gmail.comnn      Guatemala, C. A. M
   16.05.2018 - 8:00 pm
Me encanta la historia máxime de Fidel. Me encanta Cuba.!!!😘


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