Utilizar bueyes en las labores agrícolas de estas montañas evita la compactación y la degradación de los suelos. Foto: Aroldo García
HOLGUÍN, Cuba. –Es la mañana de un lunes de octubre que parece de agosto. Salimos de Holguín dos horas antes del amanecer, y ya con los primeros rayos del sol al frente, dejamos la carretera al llegar a Quemado, y enrumbamos, ahora en un vehículo "todo terreno", hacia la cooperativa Mártires del Corintia, cerca de El Culebro, distante unos diez kilómetros, loma arriba.
Menos de una hora después, llegamos a un sitio, mitad almacén oficina y mitad mirador, en lo más alto de una de las varias elevaciones del terreno.
Nos recibe Blanca Caselles, integrante de un puñado de montañeses a quienes un día no lejano, se les entregó la responsabilidad de convertir una finca de 26 hectáreas de la cooperativa en un polígono, como un aula taller en vivo donde poder experimentar aplicando ciencia y técnica en pequeña escala, para luego extender, montaña adentro, lo que debe y puede hacerse con el fin de proteger y mejorar el suelo, precisamente el elemento más dañado por la erosión en estas regiones, de tan especiales características.
"Hasta donde se pierde la vista todo eso era marabú, y mire usted la transformación", dice Ana, y señala con un viso de sano orgullo, los sembrados de viandas, frutas, y forestales diversos que semejan gigantescos jardines. Foto: Aroldo García
"Lo primero que descubrimos es que utilizar bueyes en las labores agrícolas de estas montañas evita la compactación y la degradación de los suelos", nos dice nuestra guía anfitriona.
"Cada cultivo tiene y lleva un cuidado especial. Por ejemplo, nos esmeramos en proteger el agua que debe recibir cada uno, haciéndole terrazas individuales, y se rotan esos cultivos en las curvas y pendientes mayores, aplicando estrictas medidas agro ecológicas"
El marabú va siendo historia del pasado en el Polígono de suelos del Culebro. Foto: Aroldo García
Con esas estrategias, la respuesta productiva es palpable. Los rendimientos en viandas, maíz, y otros granos, hoy duplican los que antes se obtenían allí.
El marabú va siendo historia del pasado en el "Polígono de suelos del Culebro". Pero la nueva imagen lograda no puede quedarse solamente en esta "aula", entre los mil tonos verdes de la serranía.
Los montañeses de la "Mártires del Corintia" lo hicieron posible, con trabajo, y más trabajo, y ahora demuestran la necesidad de seguir extendiendo sus válidas experiencias.
La nueva imagen no puede quedarse solamente entre los mil tonos verdes de la serranía. Foto: Aroldo García
Si a una provincia le hace mucha falta esa extensión es precisamente a Holguín, donde más de la mitad del total de sus suelos están seriamente dañados por la erosión. Salvarlos, aun resulta posible.
A punto de abordar nuevamente los vehículos, y emprender el regreso, ahora loma abajo, nos fijamos en un cartel, a un lado del trillo, que nos sirve de camino: "Nuestra misión es protege la tierra, el agua, y los bosques".
Con lo visto y comprobado durante esta jornada, estamos totalmente convencidos de que esa misión se cumple, y más.
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